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Casa para la Infancia, el innovador campo clínico comunitario en el que se forman los futuros psiquiatras infantiles de Medicina UV

08 julio 2026

Creada en 2021, esta institución sin fines de lucro acoge a niñas y niños de hasta seis años y a sus familias, a quienes ofrece orientación y atención gratuita con foco en la promoción de la salud y la prevención de los trastornos mentales y del aprendizaje. 

En el sector de Santa Inés, en Viña del Mar, se encuentra ubicada Casa para la Infancia, fundación que desde 2021 acoge a niñas y niños de hasta seis años, a sus familias, cuidadores y también a mujeres gestantes, a quienes ofrece orientación y atención gratuita enfocada en la promoción de la salud y la prevención temprana de los trastornos mentales y del aprendizaje.

Esta labor la materializa mediante observaciones in situ e intervenciones, trabajo comunitario y formativo, investigación, desarrollo y vinculación territorial, acciones que concreta de manera articulada con una red de voluntarios, profesionales, organizaciones locales y socios estratégicos escogidos, entre los cuales destaca la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, a través de su especialidad en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia.

La colaboración entre ambas instituciones se ha vuelto de tal manera estrecha y provechosa que desde hace dos años Casa para la Infancia se ha transformado en campo clínico predilecto de ese programa de formación médica UV, cuyos residentes pueden elegir hacer su último electivo de rotación en sus instalaciones, al tiempo que varios de sus docentes han optado por participar en forma permanente, y de manera activa, en sus múltiples iniciativas.

Cambio de mirada

Responsable principal de esta fructífera alianza es Fanny Leyton, médico psiquiatra y académica de esta casa de estudios, quien hace un tiempo se sumó al equipo de la Fundación en calidad de directora de Investigación. Su doble pertenencia y funciones complementarias han facilitado la consecución e implementación de algunas interesantes e innovadoras propuestas.

“Para nosotros, como docentes de esta especialidad, era muy importante ofrecer a nuestros residentes, a nuestros médicos en formación, un espacio donde pudieran conocer y compartir con niños y niñas que —en general— viven una infancia normal, porque habitualmente nuestra disciplina se focaliza en ver y atender los problemas y trastornos de salud mental que padecen menores y familias vulneradas que a diario enfrentan múltiples dificultades. Entonces, pensar y formar en promoción y prevención en salud mental, como parte de un proceso donde no se patologiza, sino que se ven los procesos de desarrollo de las personas, en su propio entorno territorial y en línea con los postulados de Casa para la Infancia, representa sin duda un cambio de mirada, auténtica e innovadora, para potenciar de manera sustancial el quehacer de los actuales y futuros psiquiatras infantiles”, sostuvo la doctora Leyton.

Este parecer es refrendado por el jefe de la especialidad en Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia de la Escuela de Medicina de la UV, Marcelo Briceño, quien valoró que este plantel disponga de un campo clínico inserto en la comunidad.

“Nuestros residentes cuentan con pocas opciones para relacionarse e interactuar con niñas, niños y jóvenes sanos. Esto nos permite formar especialistas con conocimientos y una mirada mucho más amplia, rica e integral, profesionales que hoy son muy escasos en Chile. Además, esta colaboración hace posible que nuestra Escuela y la Universidad aporten su capital científico, ayudando a desarrollar instancias que ayuden a sistematizar la experiencia que acá se construye, para, eventualmente, hacerla replicable en otros lugares si se demuestra que tiene buenos resultados y que la comunidad se ha beneficiado con este trabajo”, aseguró Briceño.

Modelo integral

Casa para la Infancia fue fundada por la psicóloga clínica Paulina Pizarro, con base en el modelo de atención comunitaria y desarrollo infantil que aplica la Maison Verte (Casa Verde) francesa, entidad creada por la renombrada psicoanalista Françoise Dolto para escuchar a las familias y prevenir conflictos a través del juego.

Según explicó la profesional, quien preside el directorio de la institución, la idea de habilitar un espacio de similar inspiración en Viña del Mar surgió de una profunda convicción ética, clínica y social: la salud mental infantil constituye un derecho, y su promoción requiere dispositivos concretos, accesibles, territorialmente situados y sostenibles en el tiempo.

Por ese motivo, desde que abrió sus puertas, esta fundación no solo se propuso ofrecer atención clínica, sino también construir una estructura capaz de articular prevención, intervención, observación temprana, formación académica, trabajo comunitario, investigación y desarrollo territorial.

“A lo largo de estos primeros cinco años, hemos avanzado desde la instalación de una institucionalidad emergente hacia la consolidación de un modelo integral de salud mental infantil, con impacto en múltiples niveles”, precisó Paulina Pizarro.

Líneas de trabajo

En la actualidad, Casa para la Infancia cuenta con cuatro líneas de acción. La primera comprende la aplicación temprana y gratuita de dispositivos destinados a promover el bienestar y prevenir los trastornos mentales y del aprendizaje orientados a niños y niñas de hasta seis años, sus familias, cuidadores y también a mujeres gestantes.

La segunda línea se enfoca en la atención psicológica gratuita de vecinos y vecinas del sector de Santa Inés, donde opera la Fundación. “Este trabajo lo hemos potenciado de gran manera. Partimos atendiendo a unas cuarenta personas por semana y a la fecha atendemos a ochenta. Esta labor la realizamos en convenio con diversos centros universitarios, donde pasantes o estudiantes de último año hacen su práctica profesional acá, con nosotros”, precisó la psicóloga.

La tercera, en tanto, se centra en la realización de capacitaciones, charlas y supervisiones clínicas a profesionales de diferentes disciplinas e instituciones que se están formando en el área para trabajar en salud mental infantil o juvenil.

La cuarta y última línea de trabajo que aplica Casa para la Infancia consiste en un programa de observación de la infancia temprana a través de videointervenciones, técnica terapéutica que Paulina Pizarro estudió y aprendió en España junto a la doctora Fanny Leyton.

“Esta técnica la trajimos hasta acá, para aplicarla en beneficio de los niños, niñas y la comunidad. En cierta forma fue el inicio de esta alianza teórico práctica que tenemos con la Universidad de Valparaíso, particularmente con la especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, que entre otras cosas se traduce en que Casa para la Infancia es hoy un campo clínico para que los residentes de ese programa de formación médica puedan hacer su último lectivo de rotación con nosotros, instancia que la hacemos y ajustamos de acuerdo a los requerimientos y objetivos de ambas partes”, afirmó la presidenta del directorio de la Fundación.

Oportunidad para aprender

Testigo privilegiado de este quehacer ha sido Luis Miguel Ojeda, médico ecuatoriano titulado por la Universidad de Cuenca, residente de último año de la especialidad de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia que imparte la Escuela de Medicina de la UV.

Tras enterarse de la labor que realiza Casa para la Infancia, no dudó en cursar el último electivo de la rotación de ese programa de formación en sus instalaciones.

“Haber podido realizar parte de mi beca en este campo clínico fue una experiencia muy enriquecedora, porque me hizo conocer más sobre la primera infancia, sobre niños y niñas sanos, que no presentan síntomas, algo que uno no suele ve en los controles habituales. Además, me permitió conocer en terreno historias de vida, su entorno y el tipo de relación que tienen con sus padres o familias, y me brindó la oportunidad de aprender a profundizar en este tipo de aspectos, desde una perspectiva comunitaria. Esta rotación ha sido y será muy importante para mí como psiquiatra infantojuvenil”, confesó Ojeda.

Financiamiento

El impacto que ha tenido Casa para la Infancia ha sido tal que su labor incluso trascendió las fronteras.
 
En efecto, hace un par de meses Fundación Vidal i Barraquer de Barcelona reconoció su quehacer y a su equipo de profesionales y voluntarios con una nominación al Premio Fernando Angulo 2026, distinción que releva y destaca experiencias de excelencia en salud mental comunitaria en España y Latinoamérica.

Aun cuando en definitiva no obtuvo dicho galardón, el hecho de ser considerada y haber quedado entre las ocho entidades finalistas —de un total 36 que fueron seleccionadas inicialmente— representa todo un logro.

Para su presidenta, esta nominación puede ser considerada a todas luces una certificación de calidad y, a la vez, una carta de presentación que espera contribuya, en el corto plazo, a visibilizarla y abrirle nuevas opciones de financiamiento, más allá de los aportes que realizan personas de buena voluntad y los que llegan tras la adjudicación de algunos proyectos a nivel municipal.

Así también lo ve Mónica Serrano, su directora tesorera, quien sostiene que tras cinco años de gestión, disponer de fondos es más que una necesidad.

“Por eso estamos explorando posibilidades, tanto en la línea de avanzar en la legislación referida a las donaciones como en la firma de convenios con instituciones y universidades públicas y privadas. Ojalá que más gente y entidades, al conocer y ver lo que hacemos aquí, se sumen y nos ayuden a seguir avanzando”, concluyó Mónica Serrano.

La sede de Casa de la Infancia se encuentra en Calle Siete, esquina Dieciocho Norte, en Santa Inés, Viña del Mar. Quienes deseen conocer más de esta iniciativa puede ingresar a su Instagram @fundacion_casaparalainfancia.

 Nota: Gonzalo Battocchio /  Fotos y video: Felipe Olguín