
No es el teletrabajo: permisos especiales y uso del feriado legal en vacaciones escolares son las modalidades de trabajo flexible más utilizadas en Chile
Así lo revelan los resultados preliminares de una encuesta sobre los efectos de las leyes que buscan conciliar el quehacer laboral con los cuidados en nuestro país, que este año comenzó a aplicar el Núcleo Milenio Labofam, grupo de investigación conformado por académicos de las facultades de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y la Universidad de Valparaíso, entre otras instituciones.
Los permisos especiales para interrumpir la jornada, con un 29 por ciento de las preferencias, seguidos por el uso del feriado legal durante las vacaciones escolares (19 por ciento), los horarios flexibles de entrada y salida (16 por ciento), la redistribución de la jornada (13 por ciento) y el teletrabajo (8 por ciento) son las Modalidades de Trabajo Flexible (MTF) más utilizadas en la actualidad por las personas ocupadas en Chile.
Así lo revelan los resultados obtenidos en la primera fase de una encuesta longitudinal sobre los efectos y consecuencias sociales de las leyes que buscan conciliar el trabajo con los cuidados en nuestro país, que este año comenzó a aplicar el Núcleo Milenio en Política Laboral y Vida Familiar y Colectiva (Labofam), grupo de investigación conformado por profesionales del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y de la Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, entre otras instituciones asociadas.
Además, los datos preliminares de este sondeo permiten inferir que las organizaciones sindicales cumplen un rol importante en la utilización de algunas MTF, las que, en general, sueles ser aceptadas por los empleadores, si bien su respuesta tiende a ser mejor o más beneficiosa si la solicitud es respaldada por un sindicato.
La medición, que se realizó entre marzo y agosto pasados, consideró entrevistas a dos mil 24 hombres y mujeres con contrato de trabajo, sin cargos de jefatura y con al menos un hijo o hija menor de 14 años. Su marco muestral se construyó a partir de empresas medianas y grandes sindicalizadas del sector Servicios en las cuatro regiones seleccionadas para el estudio: Valparaíso, Metropolitana, Maule y Ñuble.
El sondeo aborda el fenómeno descrito desde tres áreas interrelacionadas: las relaciones laborales y la participación sindical; la vida familiar y la organización doméstica; y la participación política y comunitaria. Para ello, Labofam desarrolló una metodología que combina componentes cuantitativos y cualitativos con distintas técnicas de investigación.
“Lo que hicimos fue encuestar a personas que trabajan para entender qué estrategias utilizan actualmente para conciliar su vida laboral y familiar”, explicó el doctor en Sociología Pablo Pérez, director del Núcleo Milenio en Política Laboral y Vida Familiar y Colectiva.
El académico del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile sostuvo que la medición también se propone conocer qué rol cumplen los sindicatos en estos espacios de conciliación y en qué medida estos contribuyen o no la posibilidad que tienen las mujeres y hombres que trabajan de conciliar su vida laboral y familiar.
Pérez destacó que este resultado constituye solo el punto de partida del estudio. “La encuesta es la primera ola de un conjunto de encuestas que nosotros vamos a aplicar en formato panel, con el objetivo de ir viendo cómo las percepciones que tienen las personas sobre su trabajo y sobre la conciliación entre la vida laboral y familiar van cambiando a lo largo del tiempo”, dijo.
Impacto en la calidad de vida
La investigación de Labofam analiza siete MTF relacionadas con la Ley de Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal (N°21.645), la Ley de Reducción de la Jornada Laboral a 40 Horas (N°21.561) y la Ley de Trabajo a Distancia (N°21.220). Por ello, entre las modalidades estudiadas se encuentran el teletrabajo por labores de cuidado no remunerado, los horarios flexibles de entrada y salida, los permisos especiales para interrumpir la jornada y distintas alternativas para modificar o redistribuir temporalmente el tiempo de trabajo.
“Lo novedoso de esta indagación es que normalmente se estudia el impacto del trabajo en la vida familiar, pero en este caso también buscamos saber si las personas tienen más horas y pueden organizar mejor su tiempo, y si esto finalmente puede tener un impacto sobre su participación comunitaria y en la calidad de su vida familiar”, precisó a su vez la doctora en Antropología Social, Alessandra Olivi, investigadora principal de Labofam encargada de área de levantamiento de la información cualitativa de la encuesta.
La académica de la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso sostuvo que otro aspecto a destacar en este sentido es que la encuesta pretende aportar antecedentes relacionados con la equidad en la distribución del trabajo doméstico y el cuidado, como parte de un enfoque de género cuya finalidad es evaluar cómo las normas analizadas promueven la participación de las personas, especialmente de las mujeres, fuera del espacio doméstico, o si son efectivas a la hora de mejorar la calidad de las relaciones familiares.
“En esta coyuntura, obviamente es súper relevante demostrar resultados empíricos que permitan afirmar si estas leyes efectivamente tiene un impacto o no sobre la vida de las personas, porque sabemos que eso es algo que se cuestiona en forma permanente por diversos actores sociales. Entonces, sin evidencia empírica que permita comprobarlo, obviamente las conclusiones que podamos extraer de este tipo de ejercicios será mucho más débil a la hora de argumentar en favor de proteger este tipo de legislaciones laborales”, aseguró Alessandra Olivi.
Principales resultados
Los resultados preliminares de esta primera encuesta muestran diferencias importantes en la utilización de las distintas MTF. Las alternativas más utilizadas (y no excluyentes entre sí) por las personas encuestadas corresponden a los permisos especiales para interrumpir la jornada, con un 29 por ciento, el uso del feriado legal durante vacaciones escolares (19 por ciento), los horarios flexibles de entrada y salida (16 por ciento) y la redistribución de la jornada (13 por ciento). El trabajo a distancia o teletrabajo, una de las más mencionadas a nivel público, alcanza apenas un 8 por ciento.
La encuesta también indagó en las respuestas de los empleadores frente a solicitudes de flexibilidad. Entre quienes solicitaron permisos especiales para interrumpir su jornada, un 66 por ciento señaló que su solicitud fue aprobada sin cambios, mientras que el 27 por ciento indicó que fue aceptada con modificaciones que, de igual manera, cumplieron sus expectativas. En el caso del trabajo a distancia o teletrabajo, las cifras fueron de 59 y 28 por ciento, respectivamente.
Asimismo, los datos permiten aproximar la relación entre estas modalidades y la percepción de conciliación. En una escala de 0 a 10, la satisfacción promedio de las personas encuestadas con el equilibrio entre trabajo y vida familiar alcanzó 5,6 puntos, con resultados prácticamente similares entre hombres (5,6) y mujeres (5,5).
Al observar los resultados según la modalidad utilizada, quienes accedieron a trabajo a distancia o teletrabajo registran un promedio de satisfacción de 6,7 puntos, el más alto entre las alternativas analizadas. Le siguen el horario flexible de entrada y salida, con 6,2, y la reducción transitoria de jornada durante vacaciones, con 6,1.
“Como se trata de resultados preliminares, estos datos expresan asociaciones observadas en esta primera medición y no permiten, por sí solos, establecer relaciones causales”, acotó Pablo Pérez.
En este sentido, uno de los hallazgos iniciales planteados por el equipo de investigadores es que las MTF parecen impactar positivamente en la percepción que se tiene de la conciliación trabajo-familia. En línea con lo anterior, del análisis se desprende que las organizaciones sindicales parecen cumplir un rol importante en una utilización más favorable de algunas modalidades, como el teletrabajo.
Sin embargo, los resultados sobre la organización de los cuidados muestran una dimensión que complejiza esta relación, ya que durante una semana habitual, el 73 por ciento de las personas encuestadas identificó a la madre corresidente como la persona encargada principalmente del cuidado de niños y niñas en el hogar, en tanto que el 38 por ciento mencionó al padre corresidente. Frente a una situación de enfermedad, las cifras llegan a 79 y 40 por ciento, respectivamente.
Dimensión política
La encuesta incluye en su metodología una dimensión política, orientada a conocer cuánto saben las personas sobre las leyes recientemente implementadas y a quiénes atribuyen responsabilidad por su aprobación, considerando también las variaciones según ideología política.
Los resultados en este ámbito muestran diferencias relevantes en el nivel de conocimiento de las tres normativas estudiadas. Mientras el 90 por ciento de los consultados declaró haber escuchado hablar de la ley de reducción de la jornada laboral a 40 horas, solo el 60 por ciento admitió conocer la Ley de Trabajo a Distancia y un 52 por ciento la Ley de Conciliación de la Vida Laboral, Familiar y Personal.
En línea con lo anterior, el director de Labofam detalló que inicialmente se identificó que tanto el conocimiento de estas leyes como la responsabilidad atribuida a quienes consiguieron aprobarlas varían de acuerdo con factores como la ideología política.
Panel de análisis
Los resultados de la primera etapa de la encuesta del Núcleo Milenio Labofam fueron presentados durante una jornada que tuvo lugar en el en Centro Integral de Atención al Estudiante (CIAE) de la Universidad de Valparaíso, la que consideró el desarrollo de un panel de análisis titulado “Trabajo, cuidados y corresponsabilidad: desafíos para una mejor conciliación de la vida laboral, familiar y colectiva”.
En esta actividad participaron las académicas de esta casa de estudios Clarisa Hardy, directora y secretaria ejecutiva del Centro de Estudios para la Gestión Pública (CEGEP) de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas; Alejandra Ramm, directora del programa de Magíster en Sociología sobre Estructuras y Transformaciones Contemporáneas que imparte la Facultad de Ciencias Sociales, y Violeta Flores, dirigenta, profesora e investigadora de la Escuela de Trabajo Social y presidenta de la Asociación de Funcionarios Académicos de la UV. A ellas se sumó María Paz Rengifo, directora del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género de la Región de Valparaíso.
En la apertura de esta jornada intervino el vicerrector de Investigación e Innovación de la Universidad de Valparaíso, Fuad Hatibovic, quien alabó el carácter longitudinal de la investigación de Labofam, ya que —en su opinión— permitirá observar procesos y comparar distintos momentos para comprender efectos que no necesariamente son inmediatos.
Junto con ello, relevó el aporte de las ciencias sociales para comprender qué ocurre una vez que las transformaciones legislativas entran en contacto con la vida cotidiana. “No basta con saber qué establece la política pública, necesitamos comprender qué produce esa política pública en la vida de las personas”, sostuvo Hatibovic.
El vicerrector concluyó su exposición afirmando que este tipo de investigación expresa además el aporte que este tipo de estudios pueden realizar al “diseño, seguimiento y evaluación de mejores políticas públicas”, como instrumento destinado a articular capacidades entre instituciones y disciplinas y, de paso, sostener agendas de investigación que requieren continuidad.
Equipo
El Núcleo Milenio en Política Laboral y Vida Familiar y Colectiva (Labofam) está conformado, principalmente, por los académicos e investigadores de la Universidad de Chile Pablo Pérez (director), Julieta Palma, Sofía Donoso, Nicolás Angelcos, Camilo Sembler, Camila Moyano, Catalina Artega, del Departamento de Sociología; Valentina Paredes y Javiera Selman, de la Facultad de Economía y Negocios, y Pamela Martínez, de la Facultad de Derecho. A este equipo se integran la profesora Alessandra Olivi, de la Escuela de Sociología de la Universidad de Valparaíso, y Catalina Olivares, estudiante de quinto año de esa carrera.
También forman parte de él académicos y profesionales del Centro de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica del Maule, de la Universidad de Valencia (España) y de la Universidad de la República (Uruguay), entre otras instituciones públicas y privadas.





Nota: Gonzalo Battocchio / Fotos: Denis Isla









