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Docentes e investigadores reflexionan sobre la vulnerabilidad como elemento intrínseco del ser humano

06 julio 2026

Encuentro fue organizado en el marco de las actividades académicas que considera el Magíster en Métodos para la Investigación Social que imparte la Facultad de Ciencias Sociales de la UV y en su desarrollo colaboraron la Universidad de La Frontera y la Red Latinoamericana de Filosofía y Psiquiatría.

Reunir y analizar distintas miradas sobre las características, condiciones, susceptibilidades, formas de pensar y los modos de actuar que en general definen a las personas en la actualidad, en cuanto individuos o como integrantes de un sistema o de una comunidad, con la finalidad de comprender sus múltiples dimensiones, alcances e impacto en ellas, fueron los objetivos centrales del seminario “Vulnerabilidad humana: enfoques interdisciplinarios para entender la investigación social” que acogió la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso.

Dirigido de manera preferente a docentes, estudiantes, licenciados y postgraduados de programas pertenecientes a ese ámbito disciplinario, el encuentro fue organizado en el marco de las actividades académicas que considera el Magíster en Métodos para la Investigación Social que imparte dicho plantel. En su desarrollo colaboraron la Universidad de La Frontera (UFRO) y la Red Latinoamericana de Filosofía y Psiquiatría.

Sus expositores fueron el psicólogo y doctor en Filosofía Pablo López-Silva, profesor e investigador de la Escuela de Psicología de la UV; la doctora en Antropología Alejandra Carreño, investigadora del Centro en Salud Global Intercultural de la Universidad del Desarrollo (UDD); el doctor en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia John Anderson Pinzón, investigador postdoctoral de la UFRO; la médica psiquiatra Vanessa Acuña,  jefa de la Unidad de Trastornos Psicóticos del Hospital del Salvador de Valparaíso y profesora de la Escuela de Medicina de la UV; y la psicóloga y doctora en Psicología Laís Pinto de Carvalho, académica de la Escuela de Psicología de esta casa de estudios.

Elemento intrínseco

Cada especialista abordó el tema al que convocó el seminario desde su propia formación u objeto de estudio, pero considerando al mismo tiempo las diversas acepciones que encierra el concepto de vulnerabilidad, visto además como un elemento intrínseco a cada ser humano que no debe ser asumido —necesariamente— como una debilidad o falencia, y que a su vez depende una serie de factores internos y externos.

Así lo dio a entender en primer término el profesor López-Silva, durante la introducción que realizó en su calidad de coordinador general del encuentro y, por cierto, a lo largo de su presentación, en la que reflexionó sobre las vulnerabilidades psicosociales presentes en el mundo actual, el cual definió como sicofante.

Habló así de un escenario global que surge, se nutre y gira en torno a imposturas derivadas de los modelos de inteligencia artificial (IA), cuyos algoritmos buscan adaptar y hacer coincidir sus respuestas con las opiniones y sesgos de quienes hacen las preguntas, con el fin de complacer en lugar de priorizar la veracidad de los hechos.

En tal sentido, el psicólogo y doctor en Filosofía argumentó que la vulnerabilidad es un concepto que debe ser usado entre comillas, ya que bajo esta perspectiva busca dar cuenta más de susceptibilidades que de ciertas debilidades o incapacidades, frente a las amenazas o peligros que enfrenta hoy la humanidad.

“A nivel general es eso, y a nivel específico, la idea es revisar cómo ciertos fenómenos sociales, como la IA, pero también otros como la migración o la enfermedad mental, dejan mucho más expuesta esa susceptibilidad a ciertos daños o debilidades de nuestra especie. La invitación entonces es a entender la vulnerabilidad no como algo negativo sino característico del ser humano, algo que en definitiva nos hace ser humanos”, precisó el docente e investigador de la Escuela de Psicología de la UV.

López-Silva se refirió de igual modo a la importancia de abordar este tema hoy en día, considerando que se trata de un ejercicio recurrente a lo largo de la historia, que ha sido practicado durante cientos de años por variados pensadores e intelectuales, desde los filósofos medievales hasta los existencialistas de este siglo.

“Estar pensando constantemente en las maneras en las cuales, por ejemplo, el desarrollo tecnológico o los sistemas económicos nos exponen a ciertas situaciones o peligros, y a partir de eso extraer la idea de estar siempre conscientes de nuestra posición como seres humanos, es una habilidad o elemento constitutivo de lo que significa para un individuo ser humano, ya sea en cuanto persona o como integrante de un sistema o comunidad. Por eso, bajo el prisma de las ciencias cognitivas, muchas veces se habla de precariedad. Pero es la misma idea. La idea de que los seres humanos, por definición, vivimos siempre en y desde lo precario, en el sentido de que siempre hay ciertas fragilidades a las que estamos expuestos y nos pueden afectar: desde una enfermedad física hasta una crisis económica”, enfatizó.

Contraparte de la resiliencia

El enfoque de la precariedad fue precisamente el que consideró la antropóloga Alejandra Carreño, para quien la vulnerabilidad humana debe ser vista y evaluada como un elemento atingente al mundo contemporáneo.

Según explicó, este concepto es parte esencial del vocabulario que se utiliza en las políticas públicas y, sobre todo, en los medios de comunicación.

“Hay una exacerbación en la utilización de la vulnerabilidad, muchas veces para encubrir desigualdades sociales. Por ejemplo, se habla de poblaciones vulnerables, de vulneraciones de derechos. La contemporaneidad ha exagerado el uso de este concepto, de alguna manera también despojándolo de su relación esencial. Hemos creado la idea de que solo en base a la vulnerabilidad de las personas y de su exposición a ella la gente empieza a tener derechos. Lo cierto es que, al parecer, también se lo emplea olvidando que junto con ser una condición humana, la vulnerabilidad es una suerte de contraparte de la resiliencia o la resistencia; de la capacidad que las personas tienen para reconstruir trayectorias”, sostuvo la investigadora del Centro en Salud Global Intercultural de la UDD.

En línea con lo anterior, la doctora en Antropología planteó que esta perspectiva ha estado presente —de una forma u otra— en las grandes tragedias que la humanidad ha debido enfrentar a los largo de los siglos, pero también y sobre todo en tiempos presentes, a la hora de analizar las trayectorias vitales de las personas que conforman las llamadas poblaciones vulnerables.

Bajo ese entendido, afirmó que le parece particularmente interesante e importante poder debatir hoy sobre ese concepto, sobre su presencia en la política, y de su relación con los conceptos de la reconstrucción, la resiliencia o la gentilidad presentes en las historias de las personas, más allá de las desigualdades sociales que enfrentan.

“Cada vez es más evidente la necesidad de hacer estos análisis interdisciplinarios, de manera de poder anclar estos megaconceptos a las transformaciones que estamos viviendo.  Por una parte, existe conciencia de los distintos procesos que pueden producir formas de vulnerabilidad; se va reconociendo también la diversidad de formas que existen, de violencia, por ejemplo, y eso hace que la vulnerabilidad sea un concepto que necesitamos mirar desde más ángulos. Y, por otra parte, vemos que las transformaciones tecnológicas van poniendo nuevos desafíos que no podemos enfrentar desde un punto de vista unidisciplinario, sino multidisciplinario y en espacios donde puedan dialogar disciplinas que a veces entran en tensión, como la antropología, el derecho, la bioética, la psicología o la filosofía, y analizar las cosas desde más ángulos, que nos permitan responder en tiempo real a los desafíos que nos imponen las transformaciones que estamos viviendo y, también, hacer mejor investigación para, en definitiva, generar cambios sustantivos a nivel social”, concluyó Alejandra Carreño.

Fragilidad creativa

El desafío de aportar un ángulo nuevo sobre la vulnerabilidad humana fue aceptado por John Anderson Pinzón.

Para el doctor en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia e investigador postdoctoral de la UFRO este concepto debe ser asimilado al de fragilidad, condición que —según él— hace posible que cada persona sea endeble, inconsistente y, a fin de cuentas, maleable, lo que a su juicio le otorga la capacidad de ser creativa para atender, modificar y cuidar lo que es y tiene, según corresponda.

“Esta reflexión alude al hecho de que uno se vuelve creativo por ser frágil. Cuando uno no se siente frágil sino seguro, y por tanto no se autopercibe vulnerable, asume que todo lo que es, tiene o está en el mundo le ha sido dado, está arreglado. En ese momento deja de ser creativo, porque tiene menos incentivos para imaginar, ingeniar o inspirarse frente a un potencial cambio o amenaza. Y por ello no se preocupa ni se ocupa mayormente frente a lo nuevo o diferente. Por el contrario, cuando uno se siente frágil y se autopercibe vulnerable, se obliga a actuar y a repensar más las cosas: se prepara. Por ejemplo, si uno a la pareja la da por sentada, o a la familia o a la salud, no las cuida. Pero si no las siente así, entonces les presta atención y activa su creatividad frente al eventual problema; qué hago para evitar esto o aquello. En el fondo, se obliga a actuar y a repensar las cosas”, arguyó.

Al respecto, y frente al papel que hoy ocupan las tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana de las personas, el doctor Pinzón afirmó que una manera de ser creativos al utilizarlas es evitar perder agencia.

“Lo que está en juego en este nuevo escenario, donde la inteligencia artificial se asoma como elemento primordial, es nuestra capacidad de estar presentes nosotros y no dejar que ella lo esté por nosotros. Una manera muy descuidada de relacionarnos con la tecnología es permitir que nos haga todo. No podemos perder la capacidad de estar presentes en todo lo que hacemos ni dejar de pensar críticamente. La tecnología es una ayuda para ello, pero no es más. Si tú no estás presente en lo que haces en tu vida, en lo que piensas, no puedes ser agente. Y si no eres agente de tu vida, entonces no puedes conocer ni ser responsable”, cerró.

Otros alcances

Las exposiciones de estos tres invitados al seminario fueron complementadas por la psicóloga y doctora en Psicología Laís Pinto de Carvalho, académica de la Escuela de Psicología de esta casa de estudios, cuya presentación fue un breve recorrido por la vulnerabilidad humana en el estudio de los desastres, en la que dio cuenta de la relación de este concepto con los espacios físicos, el territorio y la pobreza.

A ella se sumó la médico psiquiatra Vanessa Acuña, jefa de la Unidad de Trastornos Psicóticos del Hospital del Salvador de Valparaíso y profesora de la Escuela de Medicina de la UV, quien enfocó su intervención en la vulnerabilidad que experimentan las mujeres que son diagnosticadas y padecen de esquizofrenia.

Nota: Gonzalo Battocchio