Universidades de Valparaíso, de Chile y de Talca comenzaron a dictar el primer Doctorado en Envejecimiento del país y de Latinoamérica
Programa es impartido en forma simultánea por académicos y especialistas de estas tres casas de estudio. Su objetivo es formar investigadores líderes, capaces de generar avances significativos a nivel científico y en políticas públicas, para posicionar a Chile como un referente internacional en este ámbito.
La Universidad de Valparaíso, la Universidad de Chile y la Universidad de Talca comenzaron a dictar en conjunto, y en forma simultánea, el primer Doctorado en Envejecimiento del país y de Latinoamérica.
Este programa pionero —creado bajo estándares de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA)— se distingue por su carácter interdisciplinario e interuniversitario y su enfoque en investigación básica, clínica, psicosocial y aplicada, con miras a promover en última instancia el bienestar saludable y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
Desarrollado por académicos y especialistas de estas tres casas de estudio estatales, en base a una propuesta que formuló e impulsó el Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES), el inicio de este nuevo postgrado constituye un avance significativo para la ciencia, las políticas públicas y la formación de especialistas en este ámbito a nivel nacional.
Así lo planteó el director del Doctorado en Envejecimiento, Moisés Sandoval, quien sostuvo que su objetivo es formar investigadores líderes, capaces de generar avances significativos a nivel científico y en políticas públicas, para posicionar a Chile como un referente internacional en este ámbito.
Sandoval, quien es doctor en Demografía y coordinador del Núcleo de Envejecimiento, Vejez y Calidad de Vida del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, precisó que en un contexto marcado por el acelerado envejecimiento de la población, el lanzamiento de este programa por estas tres universidades pertenecientes al Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech) representa un auténtico hito académico, que responde a una necesidad urgente: formar especialistas de las más variadas disciplinas, que puedan aportar nuevo conocimiento y, de paso, desarrollar tecnologías y estrategias para enfrentar uno de los mayores desafíos demográficos del siglo XXI.
Su parecer fue complementado por el doctor en Ciencias Álvaro Ardiles, director alterno y coordinador en la UV del Doctorado en Envejecimiento, quien por su parte afirmó que el envejecimiento de la población dejó de ser un fenómeno futuro para convertirse en una realidad presente.
Al respecto, recordó que el 19 por ciento de la población chilena ya tiene más de 60 años, cifra que para 2050 superará el 30 por ciento, equivalente a siete millones de personas. Además, advirtió que se proyecta un aumento significativo del grupo etario de ochenta o más años, el que a su juicio, y de acuerdo con diversas estimaciones, podría superar el 30 por ciento de la población total del país en las próximas décadas, incluyendo el aumento sostenido del número de personas nonagenarias y centenarias.
Líneas de investigación
El Doctorado en Envejecimiento está dirigido a licenciados o graduados de programas de magíster que acrediten formación en disciplinas afines a este campo de estudio.
Su plan curricular está conformado por ocho semestres que se estructuran en torno a tres líneas de investigación: Bases Biológicas, Estudios Clínicos y Epidemiológicos y Aspectos Psicológicos y Sociales del Envejecimiento.
La primera se enfoca en las diversas teorías biológicas del envejecimiento, así como sus causas y consecuencias a nivel molecular, celular o de sistema, enmarcadas en las características fundamentales de este proceso natural que enfrenta el ser humano, como las alteraciones epigenéticas, las disfunciones mitocondriales o la senescencia celular, entre otras.
La segunda se centra en las determinantes de envejecimiento saludable y la calidad de vida asociada a la salud, a partir de la aplicación de hallazgos de ciencias básicas, estudios clínicos, estudio de cohortes y encuestas poblacionales.
La tercera, en tanto, se ocupa de las teorías psicológicas y sociales del envejecimiento, teniendo como centro la investigación del bienestar de las personas mayores y el análisis de determinantes sociales y psicológicos relativos al malestar, aislamiento social y la depresión, entre otros.
En cuanto a los aportes específicos de la UV a este doctorado, Álvaro Ardiles destacó la experiencia institucional en los aspectos sociales y psicosociales del abordaje del envejecimiento.
“Esta es una línea en la que nuestra universidad, principalmente a través del Centro Gerópolis, ha logrado avanzar bastante. También hay varios académicos que cuentan con una trayectoria relevante en estudios más biológicos relacionados con los mecanismos asociados al envejecimiento, que trabajan en la Facultad de Ciencias y en el Centro Interdisciplinario de Neurociencias. A ellos se suman especialistas e investigadores de las Facultades de Medicina, de Farmacia y de Ciencias Sociales, cuyos estudios y experiencia en este y otros campos considero son un aporte fundamental para el doctorado”, afirmó.
Una gran oportunidad
La primera versión del doctorado inició con catorce estudiantes: cinco en la Universidad de Chile, cinco en la Universidad de Talca y cuatro en la Universidad de Valparaíso. Las clases son presenciales para cada grupo, pero al ser dictadas en simultáneo sus integrantes deben interactuar en línea y a distancia con las y los demás participantes y docentes que se encuentran en los otros dos planteles.
“En términos estrictos, el doctorado es en modalidad híbrida, si bien cada estudiante debe asistir a clases en la universidad en la que se matriculó. Se trata por tanto de una experiencia innovadora, ya que este modo de conexión múltiple nos obliga a unos y a otros a interactuar y trabajar de maneras diferentes e innovadoras”, acotó el doctor Ardiles.
En efecto, las características y contenidos de este programa —que en el caso de la UV se imparte en el Campus Reñaca (Viña del Mar) y en el Edificio Bruno Günther (Valparaíso) de la Facultad de Medicina— fueron valoradas de gran manera por sus futuros graduados.
“Este doctorado representa una gran oportunidad, porque en esta área hay pocas opciones de especialización, sobre todo vinculadas a mi profesión. Entonces una de mis principales motivaciones al cursar este programa es formarme de manera adecuada para realizar investigaciones sobre envejecimiento vinculadas con la salud mental. Desde que egresé de la universidad me he dedicado a la psicología clínica, disciplina en la que tengo un magíster, con foco en la narrativa de las terapias constructivistas en relación con las personas mayores, que en comparación con la terapia con hilo conductual ha sido menos abordada. Mi interés entonces es potenciar este enfoque, que creo puede ser muy importante para las personas mayores, y este doctorado me permitirá avanzar en ese sentido”, aseguró la psicóloga Karin Garay.
A su vez, el kinesiólogo Bastián Guerra argumentó que se decidió por cursar este doctorado tras buscar durante más de seis años un programa de postgrado adecuado a sus expectativas.
“Yo quería matricularme en un programa que estuviese enfocado solamente en envejecimiento y que fuera dictado por universidades de prestigio, como son las que se unieron para impartir este. Poco a poco he ido construyendo una línea de investigación en envejecimiento. Incluso tengo publicados un par de artículos y dicto un programa taller sobre prevención de caída. Confío en seguir potenciando mi formación y para eso considero que este doctorado será fundamental”, sentenció.


Nota: Gonzalo Battocchio / Fotos: Denis Isla