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Conectando Latinoamérica y Eurasia desde Armenia

10 marzo 2026

Bruno Rodríguez, egresado de Nutrición y Dietética de la UV y fundador y director de Ameuasia, repasa su trayectoria hasta crear una plataforma de cooperación estratégica orientada a acercar a ambas regiones.

Pequeña es la comunidad de chilenos residentes en Armenia. Se estima que no más de trescientos compatriotas residen actualmente en esta exrepública soviética ubicada en el sur del Cáucaso y sin salida al mar. Uno de ellos es Bruno Rodríguez, egresado de Nutrición y Dietética de la Universidad de Valparaíso y fundador y director de Ameuasia, una plataforma de cooperación estratégica orientada a conectar Latinoamérica y Eurasia, con base operativa en Ereván, la capital de Armenia.

Porteño, criado en el sector de Lomas de Rodelillo, Bruno Rodríguez cursó su educación básica y media en el Colegio Leonardo Murialdo, del cerro Larraín. “Haber crecido en Valparaíso marcó profundamente mi formación, ya que es una ciudad con una identidad cultural y social muy fuerte”.

Camino académico

“Soy primera generación de profesionales en mi familia, por lo que ingresar a la universidad fue un paso muy importante. Había quedado seleccionado para estudiar Medicina en la Universidad de Tarapacá, pero por razones económicas no pude trasladarme al norte del país. Finalmente ingresé a la Universidad de Valparaíso, lo que me terminaría abriendo un camino académico que con el tiempo se proyectó hacia otras áreas y hacia experiencias internacionales. Mi llegada a Nutrición y Dietética fue parte de un proceso dentro de la propia Universidad de Valparaíso. Inicialmente ingresé a la carrera de Química y Farmacia en la Facultad de Farmacia de la UV, y posteriormente realicé un cambio interno hacia Nutrición”, relata.

“En ese proceso fue muy importante la guía y el apoyo de la profesora Patricia Acuña, quien en ese momento se desempeñaba como decana de la Facultad de Farmacia, y también del ya fallecido profesor Waldo Vergara, quienes me orientaron en ese momento académico. Su apoyo fue muy valioso para tomar decisiones en una etapa importante de mi formación. Con el tiempo comprendí que la nutrición permitía trabajar directamente con temas de salud pública y con realidades sociales muy concretas. La Universidad de Valparaíso, además, tiene una fuerte tradición en la formación de profesionales de la salud vinculados al servicio público, lo que influyó bastante en mi forma de entender la profesión. Más allá de la disciplina específica, la Universidad me permitió desarrollar una mirada amplia sobre la salud, la gestión de instituciones públicas y el impacto que pueden tener las políticas públicas en la vida cotidiana de las personas”, rememora con agradecimiento.

El servicio público

Bruno Rodríguez enfatiza que la formación recibida en la UV le creó un fuerte lazo con el servicio público y un compromiso con los sistemas de salud. “Esa perspectiva sigue siendo muy importante en mi trabajo actual, incluso cuando se desarrolla en contextos internacionales. También me entregó herramientas para comprender cómo funcionan las instituciones, cómo se gestionan organizaciones complejas y cómo se implementan políticas públicas. Muchas de esas competencias posteriormente las utilicé en procesos de gestión hospitalaria y hoy las aplico en proyectos de cooperación académica e institucional entre distintos países. La formación crítica y reflexiva que caracteriza a la Universidad también fue clave para que posteriormente decidiera continuar estudios de postgrado en áreas vinculadas a la ética, la política y la administración pública”, explica.

El primer trabajo de Bruno Rodríguez luego de egresar de la UV fue en el Hospital de Curacaví, periodo en el cual realizó dos diplomados: uno en Geriatría y Gerontología Social y otro en Gestión de Calidad para Centros de Salud. Tras dedicarse en un comienzo al área clínica, luego se fue orientando hacia la gestión hospitalaria, participando en procesos de acreditación institucional.

El gran salto

Entonces llegó el momento de buscar nuevos horizontes. Cursó un Magíster en Bioética en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina, mientras trabajaba como docente en la Universidad Juan Agustín Maza, en la misma provincia. Y luego, el gran salto: ganó una beca del gobierno de la Federación Rusa, a través de la Casa de Rusia en Chile, que le permitió cursar el Magíster “Problemas Políticos del Mundo Globalizado” en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos, en Moscú.

“Estar allí fue una de las mejores experiencias personales y profesionales de mi vida, porque me permitió aprender el idioma ruso hasta completar mis estudios durante el periodo de pandemia”, recuerda.

Tras finalizar ese programa ganó otra beca para proseguir estudios doctorales —“o aspirantura, como se denomina en el sistema ruso”, detalla— en Administración Pública y Políticas Sectoriales en la Universidad Rusa del Transporte, una universidad sectorial que mantiene una estrecha relación con el Ministerio de Transporte de la Federación Rusa. “Mi investigación actual se enfoca en la arquitectura de integración administrativa entre la Unión Económica Euroasiática y los sistemas de comercio exterior de América Latina (Latam), con el objetivo de analizar el desarrollo de corredores logísticos digitales entre ambas regiones”, reseña.

Puentes de cooperación

“A partir de esa experiencia viviendo y estudiando en distintos países y de la constatación de que regiones como América Latina y Eurasia tienen muy poco contacto directo entre sí, tanto a nivel académico como institucional comencé a desarrollar la plataforma Ameuasia (www.ameuasia.org⁠), cuyo objetivo es crear puentes de cooperación cultural, académica y también económica entre ambas regiones. Actualmente estoy radicado en Armenia, desde donde estamos construyendo redes de colaboración con distintas instituciones. Un ejemplo de ello es el trabajo que estamos comenzando a desarrollar con la Universidad Estatal de Ereván, orientado a generar proyectos de cooperación académica y programas educativos compartidos entre universidades de América Latina y del Cáucaso”, detalla.

Ameuasia funciona como un puente de cooperación entre América Latina y Eurasia, facilitando proyectos conjuntos entre universidades, promoviendo programas educativos compartidos, impulsando iniciativas culturales y generando espacios de diálogo académico entre regiones que históricamente han tenido poco contacto directo, a través del desarrollo de seminarios, programas educativos, redes de investigación y proyectos institucionales que permitan acercar a universidades, centros de estudio y organizaciones de distintos países.

“En términos simples, se trata de crear nuevas conexiones entre regiones que muchas veces se observan mutuamente desde la distancia, pero que tienen un enorme potencial de cooperación”, comenta.

Finalmente, Bruno Rodríguez entrega un mensaje a quienes hoy estudian en la UV: “No se limiten únicamente a la carrera que estudian. La formación universitaria muchas veces es solo el punto de partida. En mi caso, la nutrición fue la puerta de entrada al mundo profesional, pero con el tiempo mi trayectoria se fue moviendo hacia otras áreas, como la gestión pública, la bioética, la política internacional y la cooperación académica. Hoy vivimos en un mundo muy interconectado y un profesional puede terminar trabajando en ámbitos muy distintos a los que imaginó cuando comenzó la universidad. Lo importante es mantener la curiosidad intelectual, seguir formándose y estar dispuesto a explorar caminos nuevos”.

Nota: Juan Pablo Salas