
En el Día de la Matronería, Escuela de Obstetricia y Puericultura rindió homenaje a recordada docente Noelia Cárdenas
Sala de reuniones del plantel, en su sede de Reñaca, lleva desde ahora su nombre. Durante el acto conmemorativo también fueron reconocidas las matronas y académicas Greisny Azócar y Alejandra Muñoz, por haber cumplido 30 años de profesión.
Con un homenaje a la profesora Noelia Cárdenas González, recordada integrante de su claustro que falleció el 18 de julio del año pasado, y cuyo nombre lleva desde ahora la sala de reuniones del plantel en su sede de Reñaca, la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso conmemoró el Día Nacional de la Matronería 2026.
La actividad reunió a autoridades, docentes, estudiantes y personal administrativo de las diferentes unidades adscritas a la Facultad de Medicina de esta casa de estudios, e incluyó la entrega de una distinción especial a las matronas y académicas Greisny Azócar y Alejandra Muñoz, por haber cumplido 30 años de profesión.
El acto de aniversario —al que asistió como invitada de honor Natalia Guerra Cárdenas, hija de la docente homenajeada— fue encabezado por el decano Antonio Orellana, quien en la ocasión valoró positivamente su propósito y significado, que calificó de “muestras de profunda identidad y recordatorios de que las disciplinas de la salud no solo están conformadas por saberes clínicos, sino en igual medida por humanidad”.
En tanto, la directora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura, Paula Oyarzún, como parte del discurso que pronunció con motivo de cumplirse los 192 años de existencia de la profesión en Chile y 71 años en la región de Valparaíso, destacó tanto la trayectoria como el legado de la profesora Cárdenas, a quien definió como una matrona comprometida con el nacimiento integral y humanizado, una docente generosa e inspiradora y mujer excepcional.
“A partir de hoy, su nombre figura en un espacio central de nuestra escuela, como recuerdo y memoria para las antiguas y nuevas generaciones, al tiempo que su manera de encarar la vida y de ejercer la disciplina seguirán presentes en nuestro corazón y en el de todas las personas, colegas y estudiantes que tuvimos el privilegio de conocerla y compartir con ella”, aseveró.
Vocación de servicio
La ceremonia de homenaje consideró la lectura de una semblanza que estuvo a cargo de la jefa de carrera, Alejandra Muñoz, gestora del arribo de Noelia Cárdenas a la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la UV en 2015.
Su labor se concentró en las áreas de salud sexual y reproductiva, gerenciamiento y liderazgo, y especialmente en docencia práctica asociada a la simulación clínica, ámbito en el que encontró un espacio para innovar y conectar profundamente con sus estudiantes, a quienes acompañó con cercanía, respeto y dedicación.
“Aquí entregó su corazón, día a día. Incorporó la aromaterapia, otra de sus grandes pasiones, y le encontró un lugar propio dentro de la formación de la profesión que tanto amaba, con entrega, alegría, profesionalismo y una profunda vocación de servicio”, sostuvo.
Asimismo, su discípula y amiga reveló que el camino de la profesora Cárdenas como formadora se inició muchos años antes en el Hospital Padre Hurtado y luego como directora de la carrera de Técnico en Enfermería del Instituto Profesional de Chile, donde también dejó una huella imborrable.
“La vida quiso llevársela de manera rápida. Pero, dentro de todo el dolor, hubo un consuelo: pudo estar rodeada del cariño sincero y la preocupación genuina de su equipo de colegas, quienes la acompañaron, le sostuvieron la mano y fueron contención para sus hijos en ese momento tan difícil. Su partida fue muy dura para todos. Noelia supo cultivar una relación especial con quienes compartieron con ella fuera y dentro del aula, donde se mostró como una persona sabia, profundamente espiritual e intensa en el quehacer de enseñar, acompañar y proteger”, aseguró la jefa de carrera.
Testimonios
Tras su presentación hicieron uso de la palabra las docentes Paula Erenfeld y Antonieta Silva, integrantes del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva, y el profesor Cristian Carreño, encargado del área de Transformación Digital del plantel, quienes compartieron con las y los presentes algunas anécdotas y lo que para ellos significó la experiencia de trabajar a diario, y de manera cercana, con quien fue una querida compañera de labores.
“Durante años acompañó a mujeres en los momentos más importantes y trascendentes de su vida. Fue testigo de primeros llantos, de abrazos inolvidables y de la emoción de convertirse en madre. También hizo sentirse acompañadas a quienes estaban solas o habían dejado de creer en ellas mismas. Esta filosofía la conectó con la aromaterapia, la que para ella no fue una simple actividad más. Para Noelia, los aromas nunca fueron solo aromas. Eran abrazos invisibles, momentos de calma, formas distintas de decir ‘te cuido’. Nos hizo comprender que el bienestar no siempre se encuentra en los grandes acontecimientos, sino en esos pequeños rituales que nos reconectan con nosotros mismos: una gota de lavanda antes de dormir, una esencia cítrica al comenzar el día, una respiración profunda que nos recuerde que merecemos detenernos y cuidar también de nuestra propia alma”, relató Paula Erenfeld.
“Noelia era una mujer sencilla. Nunca buscó figurar ni ocupar un lugar protagónico. Sin embargo, quienes trabajamos con ella sabemos que detrás de esa sencillez existía una mujer profundamente inquieta, perseverante y comprometida. Era una buscadora férrea de evidencia que demostrara que existían otras alternativas para acompañar a una mujer durante el trabajo de parto; alternativas que pudieran ayudar a disminuir la ansiedad, el temor y el dolor. No se conformaba simplemente con hacer las cosas porque siempre se habían hecho así. Necesitaba estudiar, comprender, investigar, buscar evidencia y encontrar maneras más humanas de dar una atención integral. Y esa misma forma de ser la llevaba también a la docencia”, dijo a su vez Antonieta Silva.
Y Cristian Carreño comentó: “Tuve el privilegio de conocer y trabajar al lado de la profesora Noelia. Mis evocaciones, como las anteriores, dan cuenta de una trayectoria profesional ejemplar y de una rica vida personal, marcada por grandes alegrías y profundas tristezas, en torno a las cuales hemos logrado construir, en conjunto, recuerdos de alguien que nos ayudó en nuestras vidas y, en paralelo, supo hacer escuela y comunidad. Por todo esto, para mí nuestra querida Noelia es un recuerdo personal muy vivo y al mismo tiempo uno colectivo, al que día a día aportan y seguirán haciéndolo las persona que tuvieron la dicha de estar con ella”, sentenció.
El último testimonio lo entregó Kurito Vásquez, estudiante de pregrado que fue formada por la profesora Cárdenas y que habló en representación de todos sus compañeros y compañeras de la carrera.
Placa de honor
El momento cúlmine de la actividad correspondió al descubrimiento de una placa de honor en el acceso a la sala de reuniones de la Escuela, lugar en el que desde ahora figura, de modo destacado, el nombre de la profesora Noelia Cárdenas, y bajo el cual fue estampada una flor de lavanda.
Esta acción fue realizada ante el claustro de esa unidad por el decano Antonio Orellana, la directora Paula Oyarzún y la hija de la recordada académica, Natalia Guerra, quien agradeció con emoción este gesto visible y permanente.
“Todo lo que ustedes dijeron es parte de lo que era mi mamá, quien nació para ser matrona. Sí, ella desde los cuatro años quiso ser matrona, en una época en la que la profesión no era tan conocida como para que una niña quisiera serlo. Pero ella decía que había querido sacar guaguas siempre y dedicó toda su vida exactamente a eso. También nació para ser madre, y no solo madre de sus tres hijos sino madre de todas aquellas personas que se cruzaron en su vida, a quienes brindó energía, abrazos, palabras de aliento que era lo que uno necesitaba, así que estoy muy agradecida por este homenaje y de que su legado permanezca y sea parte de la historia de esta escuela”, dijo.
La jornada de conmemoración del Día Nacional de la Matronería 2026 culminó con la entrega de una distinción especial a las matronas y académicas Greisny Azócar y Alejandra Muñoz, quienes cumplieron 30 años de profesión.




Nota: Gonzalo Battocchio









