
"Testimonios de Melinka. Un ejercicio de memoria" llega a la Sala Negra Juan Barattini Carvelli
Obra es dirigida por Lía Toro, académica de la Escuela de Teatro UV, y cuenta con la participación de estudiantes, titulados e invitados.
Carlos Genovese, Miguel Montecinos y Patricio Rojas son tres sobrevivientes del campo de concentración Melinka Puchuncaví. Entre 1974 y 1976, la música y el teatro se convirtieron en una forma de resistencia, creando los denominados Viernes Culturales, donde junto a sus compañeros de cautiverio se reunían en torno a diversas expresiones artísticas. A pesar del horror y de la tortura de esos días, nunca perdieron la esperanza.
Hoy, cincuenta años después, llegan a la Sala Negra Juan Barattini Carvelli para contar su historia en "Testimonios de Melinka. Un ejercicio de memoria", bajo la dirección de Lía Toro, académica de la Escuela de Teatro UV, y con la participación de estudiantes, titulados e invitados. En una única función, la actividad se realizará el miércoles 9 de septiembre, a las 14:30 horas, en el marco de la Semana de Encuentros por la Memoria de la Escuela de Teatro UV.
Lía Toro cuenta que “se trata de un proyecto que la Escuela de Teatro UV viene trabajando desde 2025 con la agrupación Amigos de Melinka, dedicada a la promoción de la educación en derechos humanos de personas que estuvieron detenidas en el campo de concentración de Melinka Puchuncaví. Este año quisimos recrear una conversación con elementos teatrales emulando la forma en que hacían teatro cuándo estuvieron detenidos".
Para que nunca más
Actor y narrador, más conocido como “El cuentacuentos”, Carlos Genovese explica que “siempre he estado dispuesto a entregar mi testimonio, pero ahora tiene un significado especial porque se trata de la Escuela de Teatro de la UV, el mejor lugar para entregar esta mirada como un recordatorio para no olvidar, lo cual es muy necesario en los tiempos que estamos viviendo, hoy más que nunca”.
El arquitecto Miguel Montecinos destaca que “lo más importante es transmitir nuestra experiencia a los jóvenes. Todo lo que viví en el campo de prisioneros lo he ido canalizando, primero a través de la agrupación Amigos de Melinka y ahora en este encuentro con la gente de la UV. No somos actores, pero este vínculo con los jóvenes es vital, porque nos llena de energía para seguir dando nuestro testimonio. La memoria es frágil y es muy fácil que se distorsione, por eso queremos seguir trabajando en este tema”.
En tanto, el doctor Patricio Rojas señala que “siempre es importante contar nuestra historia, pero aún más en este momento donde nuestro país se caracteriza por el negacionismo, la indiferencia y la apatía hacia aquellas personas que experimentamos violaciones de derechos humanos, lo cual hace más importante rescatar la memoria y traerla especialmente a la gente joven que no vivió esa época. Somos testigos de lo que pasó y nuestra labor es dar un testimonio de vida, de cómo fuimos capaces de sobrevivir con prácticas culturales que nos permitieron sobrellevar esa difícil situación y eso es lo que estamos haciendo”.
Experiencia profunda
Cursando cuarto año en la mención de Didáctica Teatral, Constanza Ugarte integra el elenco del proyecto que califica como “fundamental. La profesora Lía Toro ve que como estudiantes estamos activos y lideramos parte de estas luchas de contingencia social y nos llama para ser parte de esta hermosa iniciativa. Ha sido una experiencia muy profunda conocer lo que vivieron en un campo de concentración en plena dictadura y cómo a través del arte llenaron su espacio como una forma de resistencia. Es necesario recordar siempre la historia de nuestro país, de nuestros territorios y nuestras biografías”.
El periodista de la Escuela de Teatro UV, coordinador y músico en el proyecto, Matías Salinas, señala que "este vínculo virtuoso entre Teatro UV y la comunidad Amigos de Melinka, permite que estudiantes, profesores y funcionarios puedan conocer el relato de quienes a través del arte consiguieron un espacio de esperanza y de acogida, de apoyo y bienestar dentro del horror que implica una dictadura. Esta alianza además nos ha permitido generar vínculos con Mercado Puerto, con el Parque Cultural de Valparaíso y con la Escuela de Teatro de la UPLA, por medio de la mediación que va a realizar Corentin Rostollan-Sinet. Por lo tanto, es una actividad clave para nuestra escuela”.
Junto a los integrantes de la Agrupación Amigos de Melinka, el ejercicio escénico cuenta con la participación de Emily Córdova Zamora, Alan Álamos Palacios, Constanza Ugarte Herrera, Sandra Lema Ruiz, Sebastián Brante Valenzuela; junto a Ignacio Segura Farías, músico; Matías Salinas Valenzuela, coordinación y músico; Corentin Rostollan-Sinet, charla y mediación, y Tamara Figueroa AS, en diseño lumínico.




Nota: Rodrigo Catalán / Fotos: Matías Salazar









