
Memorias del Aula: proyecto de Diseño UV busca conservar centenaria historia de Escuela San Luis del cerro Alegre
Sistematizar y desarrollar acciones de conservación preventiva de material documental, libros de registros y asistencia, es el foco del proyecto “Memorias del Aula: 107 años de historia escolar a través de la preservación de libros de registros de la Escuela San Luis, cerro Alegre, Valparaíso”.
Mediante la obtención del Fondo del Patrimonio Cultural (Fonpac 2025), la iniciativa es dirigida por Ángela Herrera, académica de la Escuela de Diseño UV y coordinadora del Centro de Conservación de Textiles y Archivo Histórico, junto a Flavia Michell Solari, especialista en conservación de documentación, y Valentina Leal, socióloga UV.
Al respecto, la profesora Ángela Herrera explica que "el proyecto aborda la conservación preventiva de material documental, como libros de registro de matrícula, de asistencia, fotografías, así como todo el material que pueda ser registrado en función de generar las condiciones idóneas para su conservación, buscando entender cómo estos objetos se transforman en elementos mediadores de narrativa, de relatos con la comunidad involucrada, no solamente con la comunidad escolar que asiste o que asistió a esta escuela, sino también con su contexto territorial”.
"La Escuela San Luis ha sido parte del proceso educacional de las hijas e hijos de los residentes del cerro Alegre, pero también ha destacado en función de aportar en un proceso formativo en donde se hacen presentes las distintas realidades de Valparaíso. Por eso, el proyecto busca relevar la importancia de este tipo de repositorios educacionales, que es algo que venimos trabajando desde hace mucho tiempo en la Escuela de Diseño” agrega.
La académica añade que la iniciativa considera “procesos de sistematización y generación de inventarios, junto a un análisis de contenido del material, mediante una revisión preliminar de los libros que datan 1918 a la actualidad, donde ha cambiado incluso el formato, ya que hasta cierto periodo eran en papel, pero ahora son digitales. Eso nos permite hacer distintas lecturas de relatos, desde la conformación familiar, las ocupaciones de los padres y madres, hasta hechos históricos acontecidos en el territorio y el contexto político de las distintas épocas”.
Cuidar la historia
Loreto Sobrado asumió como directora de la escuela en 1993. En ese momento descubrió en la bodega una serie de libros de registro de la fundación del establecimiento desde 1918 hacia adelante. Para el centenario de la escuela en 2018, decidieron rescatarlos y exhibirlos a la comunidad.
“Lo interesante de estos libros es que registran mucha información relevante para las distintas épocas. En 1918 un alto porcentaje de mujeres eran dueñas de casa y los padres, obreros o desarrollaban los oficios de la época. También dan cuenta de la forma de la escritura, con tinta y pluma, así como también el uso de la i latina en vez de la y griega, lo que nos permitió descubrir antecedentes tremendamente relevantes para la memoria de una escuela y de la ciudad", explica.
“Otro hito relevante es que en los libros de la década del ’70 y particularmente en 1974, en la sección de observaciones de la matrícula de cada estudiante, aparecen muchos padres fallecidos, cosa que no está registrada en ningún otro libro y en ningún otro año. Eso lo descubrimos hace poco cuando nos vinculamos con la profesora Ángela para levantar un proyecto que permitiera preservar estos libros”, explica.
Increíblemente, en el momento de su centenario la escuela atravesó uno de sus momentos más complejos por la amenaza de cierre debido a una baja de sus matrículas. Hoy, el establecimiento particular subvencionado tiene ciento treinta y seis estudiantes de primero a octavo básico en dos jornadas y sigue dando la pelea por seguir educando a las niñas y niños del sector.
“Esperamos que se valore el aporte que la escuela ha hecho la educación. Este 2026 estamos cumpliendo 108 años y nos parece importante que se reconozca también que las escuelas no desaparezcan solo porque no hay matrícula. Creo que preservar la memoria es fundamental y es lo que nos enriquece también como comunidad”, asegura la directora.






Nota: Rodrigo Catalán / Fotos: Matías Salazar / Video: Felipe Olguín



