
Ceremonia de Envío a Campos Clínicos marcó inicio del último paso de 52 futuros cirujanos dentistas UV
En su tercera versión, el evento reunió a autoridades, académicos, funcionarios y familiares para despedir a los estudiantes que desde el 10 de agosto iniciarán 18 semanas de prácticas profesionales en centros de salud públicos y de la Armada a lo largo del país.
Con la emoción propia de quienes están a punto de dar un paso decisivo en su formación profesional, cincuenta y dos estudiantes de sexto año de la carrera de Odontología de la Universidad de Valparaíso participaron en la Ceremonia de Envío a Campos Clínicos: Internado 2026, instancia que simbolizó el cierre de su etapa de formación en las aulas y el inicio del último tramo del pregrado antes de obtener el título de cirujanas y cirujanos dentistas.
La ceremonia, realizada en el auditorio de la Facultad de Odontología, fue presidida por el decano subrogante, Ricardo Moreno, junto a la vicedecana subrogante, Patricia Nazar, y el director subrogante de Escuela, Felipe Vidal. También participaron el coordinador del internado 2026, Jaime Barraza; el académico Leopoldo Saavedra, integrante de la cátedra de Salud Pública; académicos, académicas, funcionarias y funcionarios, quienes acompañaron a la nueva generación de internos e internas en este significativo hito académico. A partir del 10 de agosto, las y los estudiantes iniciarán un período de 18 semanas de prácticas profesionales en dos campos clínicos —uno de atención primaria y otro hospitalario o de especialidad—, distribuidos en distintos establecimientos de salud del país.
Tal como se destacó en el transcurso del evento, en su tercera versión la ceremonia reafirmó su propósito de transformarse en una tradición de la Escuela de Odontología, marcando simbólicamente el momento en que las y los estudiantes dejan las clínicas universitarias para enfrentarse, con mayor autonomía, a los desafíos de la atención odontológica en distintos territorios y contextos del sistema de salud.
Durante la ceremonia, cada estudiante recibió la carpeta con la documentación requerida para incorporarse a su campo clínico y la credencial institucional que los identificará como alumnos internos de la Universidad de Valparaíso durante su práctica profesional.
Para Diego Alfaro, quien realizará su primer internado en el Cesfam Reina Isabel, en Valparaíso, y el segundo en el Hospital de Punta Arenas, ciudad de la que es oriundo, este momento representa el inicio de la profesión que eligió. “Es bonito porque, tal como nos han dicho las y los profesores, es el inicio de lo que vamos a hacer toda la vida. En la universidad atendemos pacientes bajo supervisión de nuestros profesores, pero el internado ya es odontología propiamente tal”, señaló.
Asimismo, comentó: “En las clínicas de la Facultad ya tenemos experiencia en la atención de pacientes, lo que nos ha permitido conocer el trabajo que realiza un odontólogo. Sin embargo, el internado representa un desafío completamente distinto, porque salimos del entorno universitario para enfrentarnos a nuevas realidades, distintos pacientes y equipos clínicos. Más que ansiedad, siento emoción por esta etapa. Sé que será una instancia para seguir aprendiendo, estudiar mucho, recibir retroalimentación y crecer profesionalmente con las orientaciones de los doctores que nos supervisarán”.
Por su parte, Cecilia Astudillo, quien realizará su internado en el Jean y Marie Thierry y en la Central Naval, ambos ubicados en Valparaíso, expresó su entusiasmo por el inicio de esta nueva etapa formativa: “Estoy muy emocionada y contenta, porque será una experiencia completamente distinta. Aunque durante la carrera hemos atendido pacientes en las clínicas de la Facultad, ahora tendremos la oportunidad de conocer otras realidades y desenvolvernos en distintos contextos de atención. Siento que la Universidad nos ha preparado muy bien para este momento, especialmente en el manejo clínico y la relación con los pacientes, y ahora llegó el momento de poner todo ese aprendizaje en práctica”, afirmó.
La estudiante agregó que “las actividades que realizamos previamente en centros de atención, como el Cesfam de Rodelillo, nos permitieron acercarnos al trabajo que se desarrolla en la atención primaria y comprender mejor las necesidades de la comunidad. Esa experiencia fue muy enriquecedora y nos dio una visión diferente a la que vivimos en las clínicas universitarias. Por eso, llegar al internado es una gran satisfacción: representa el último gran hito de nuestra formación antes de convertirnos en cirujanos dentistas”.
Embajadores UV
El decano subrogante Ricardo Moreno destacó que el inicio del internado constituye uno de los hitos más importantes de la formación profesional. “En nuestra carrera tenemos cuatro ciclos y el último es el ciclo profesional. Es precisamente el que comienzan hoy nuestros estudiantes, donde podrán demostrar en el ámbito clínico externo todo lo aprendido en la Facultad. Es un momento muy importante para ellos y también para nosotros, porque de alguna manera valida nuestra enseñanza”, destacó.
El decano recordó además el impacto que tiene esta experiencia en la trayectoria profesional de las y los futuros odontólogos: “Ellos son embajadores de nuestra Universidad. Van a compartir campos clínicos con estudiantes de otras instituciones y les corresponde demostrar lo que saben, enfrentar esta nueva etapa con confianza y aprovechar una experiencia que muchas veces abre importantes oportunidades laborales”, sostuvo.
Por su parte, la vicedecana subrogante Patricia Nazar destacó el compromiso demostrado por esta generación durante su formación: “Estamos seguros de la preparación que han recibido. Ha sido una generación muy comprometida con su formación y confiamos plenamente en que estarán a la altura del desafío y representarán de la mejor manera a nuestra Facultad”, expresó.
Una tradición que se consolida
El director subrogante de Escuela, Felipe Vidal, relevó que la Ceremonia de Envío a Campos Clínicos nació hace algunos años con el propósito de otorgar un cierre simbólico a la etapa formativa de los estudiantes antes de iniciar su internado.
“Hemos querido que se transforme en una ceremonia que representa la última instancia de nuestros estudiantes en las aulas. Después del internado ya no vuelven a la Escuela y comienzan el proceso de titulación. Nos parecía importante despedirlos de manera formal y reconocer este momento tan significativo en su formación”, explicó.
También enfatizó: “Les deseamos el mayor de los éxitos y esperamos que esta sea una experiencia de vida enriquecedora, tanto en lo profesional como en lo personal. Confiamos en que podrán demostrar las competencias, habilidades y valores que han desarrollado durante su formación en nuestra Escuela. En este proceso será fundamental el apoyo de nuestros monitores clínicos en los distintos campos de práctica, quienes contribuirán a consolidar el cierre de la formación profesional de nuestros estudiantes”, concluyó.


Nota: Pamela Simonetti



