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Talleres ideados por estudiantes UV beneficiaron a mujeres y disidencias que viven en contextos vulnerables

22 julio 2026

“Entretejiendo el autocuidado” se denomina la innovadora iniciativa que entre mayo y junio ejecutó la Escuela de Obstetricia y Puericultura, con la colaboración de la Escuela de Derecho y la fundación Sororidad en Manada (Soroma).

Con la certeza y plena satisfacción de sus impulsoras de haber sido capaces de crear un espacio formativo propicio para fomentar el bienestar integral, la contención, el diálogo y la reparación simbólica, culminó “Entretejiendo el autocuidado”, proyecto educativo que entre mayo y junio de este año ejecutó la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, en alianza con la Facultad de Derecho de esta casa de estudios y la fundación Sororidad en Manada (Soroma).

La iniciativa estuvo dirigida a mujeres, adolescentes y disidencias que viven en contextos de vulnerabilidad y reinserción social y, en lo esencial, consistió en un ciclo de diez talleres con enfoque de género y derechos humanos sobre salud ginecológica, prevención de infecciones de transmisión sexual, consentimiento, comunicación con integrantes de equipos sanitarios y redes de apoyo.

Además, este innovador proyecto —que fue diseñado como parte de una intervención práctica directa diseñada por estudiantes de tercer y cuarto año de pregrado adscritos a las asignaturas TIPE que imparte la carrera de Obstetricia y Puericultura— se propuso facilitar el acceso de quienes participaron en sus actividades a las atenciones en salud sexual y reproductiva que ofrece el Servicio Médico y Dental de los Alumnos (Semda) de la UV, que incluyen controles ginecológicos, toma de examen de Papanicolau (PAP) y consejería.

Aprendizajes compartidos

La ceremonia de cierre de “Entretejiendo el autocuidado” se realizó en dependencias del Centro Integral de Atención al Estudiante (CIAE) de la UV y reunió a representantes de las instituciones asociadas y de las organizaciones públicas y comunitarias afines, como Fundación Pájarxs entre Púas y Gendarmería de Chile, además de docentes y estudiantes.

En la ocasión, la jefa de la carrera de Obstetricia y Puericultura, Alejandra Muñoz, destacó el positivo impacto que generó esta colaboración en materia de justicia social y desarrollo humano, como parte de una estrategia institucional que fomenta la relación significativa y bidireccional con la comunidad.

“Como unidad académica podemos decir que el objetivo de este proyecto se cumplió plenamente. Esta iniciativa la implementamos en alianza con la Escuela de Derecho y fundación Soroma desde dos convicciones metodológicas. La primera, un  modelo ecológico que entiende el bienestar como algo integral, donde lo individual, lo familiar, lo comunitario y lo estructural están interrelacionados. Y, la segunda, una  educación popular, que nos permitió construir aprendizajes de manera horizontal y participativa, adaptados a un contexto de alta complejidad para las participantes. No llegamos a enseñar desde un lugar de autoridad, sino a tejer conocimiento junto a ellas. Y ese tejido fue, literalmente, interdisciplinario”, sostuvo.

En línea con lo anterior, la profesora Muñoz argumentó que este enfoque contribuyó a abordar las múltiples capas de vulnerabilidad que afectan a la población beneficiaria, permitiendo de paso implementar intervenciones pertinentes con su realidad social, emocional y sanitaria.

“Nuestra Escuela, a través de su programa de pregrado, aportó educación en salud sexual y reproductiva, un enfoque de género y derechos para prevenir la violencia ginecoobstétrica, y la facilitación de controles ginecológicos preventivos y PAP en el Semda de nuestra universidad.  La Clínica Jurídica de la Escuela de Derecho, en tanto, sumó acceso directo a la justicia, alfabetización jurídica y herramientas concretas frente a la violencia intrafamiliar. Ninguna de las dos disciplinas hubiese logrado sola lo que logramos juntas”, dijo la matrona y docente de la UV.

En la ocasión también hizo uso de la palabra la directora de Soroma, Catalina Estay, quien agradeció a la UV el apoyo a este tipo de propuestas que, en su opinión, se hacen cargo de una realidad que a diario viven cientos de mujeres.

La representante de la fundación comentó que la iniciativa no solo permitió desarrollar acciones de promoción de la salud y acompañamiento, sino también generar aprendizajes compartidos entre las entidades que hicieron posible su desarrollo y las propias participantes, dando forma así a un método de trabajo basado en el respeto, la escucha y la colaboración.

Resultados

Los principales resultados y conclusiones derivados del proyecto fueron presentados por su directora, la profesora Francisca Aguilar, quien lideró un equipo conformado por profesionales de la fundación Soroma, docentes y estudiantes de las carreras de Obstetricia y Puericultura y de Derecho de la UV.

La docente precisó que la iniciativa fue concebida como una instancia de acompañamiento educativo destinada a fortalecer su objetivo principal, al entregar información y orientación adecuada para promover una salud integral y garantizar una atención preventiva adecuada.

“Lo que nos propusimos y logramos fue promover la autonomía y facilitar el acceso a atención ginecológica a las mujeres y disidencias que participan del Programa de Intervención Permanente de la fundación Soroma, permitiéndoles —en paralelo— que recibieran prestaciones según su necesidad, además de orientaciones respecto de algunos marcos legales y sobre sus derechos fundamentales”, explicó Francisca Aguilar.

Para lograr este objetivo, la directora de “Entretejiendo el autocuidado” explicó que el trabajo realizado no fue estrictamente lineal. Antes de trabajar directamente con las participantes, su equipo se preparó con jornadas de simulación metodológica, denominadas “Cartografía corporal" e "Imaginando Soroma". 

“Durante ese proceso, aprendimos a adaptarnos: cuando la inasistencia temporal apareció como una realidad propia de la intervención comunitaria de alta complejidad, ajustamos  días, insistimos en las convocatorias y priorizamos siempre el autocuidado del propio equipo, porque no se puede acompañar a otras si no cuidamos también a quienes acompañan”, acotó.

La directora del proyecto detalló que ese modo de proceder se fue profundizando durante el avance del ciclo de talleres, los cuales se establecieron como espacios seguros para abordar desde temas como el autocuidado, la conciencia acerca del piso pélvico o la reflexión sobre la relación con el propio cuerpo, la educación sobre infecciones de transmisión sexual y su prevención, hasta asuntos vinculados a los derechos de la mujer y la (no) maternidad libremente   elegida,  en virtud de una  articulación  conjunta  e interdisciplinaria que  finalizó con una sesión titulada "Constelación de aprendizajes", durante la cual las participantes compartieron  ejemplos de denuncia y agradecieron  las herramientas adquiridas.

“Los números respaldan lo vivido en cada taller. La participación tuvo un crecimiento sostenido: partimos con trece asistentes y llegamos a un máximo de veintiuna personas, con un promedio de dieciséis participantes por sesión. Y la adherencia fue igual de elocuente: poco más de la mitad de las participantes asistió a cuatro o más talleres y un porcentaje relevante completó el ciclo entero. Estas cifras no son solo estadísticas: son evidencia de que cuando se genera un espacio seguro, de diálogo horizontal y sin juicio, las mujeres vuelven, se quedan y se apropian del proceso”, concluyó la matrona y profesora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso.

Equipo impulsor

El proyecto “Entretejiendo el autocuidado” fue ideado y promovido por las estudiantes Amanda Ahumada, Natalia Lebuy, Camila Gálvez, Constanza Muñoz e Ignacia Órdenes, bajo la guía de la profesora Patricia Rodríguez, como parte de la asignatura Trabajo Integrado del Perfil de Egreso, TIPE II, que desafía a diseñar y aplicar una iniciativa de valor comunitario, junto a una entidad socia.

En su puesta en marcha colaboraron las alumnas Camila Hernández, Martina Neira, Constanza Ríos, Bárbara Riquelme, Valeria Salas y Monserrat Velasco. Sus talleres, en tanto, fueron guiados por las docentes Francisca Aguilar y Camila Bravo, con el apoyo de Paola Germain y Danilo Zamorano.

Nota: Gonzalo Battocchio