
Profesor de Derecho UV participa en seminario “Tecnología y proceso” en la Universidad de Buenos Aires
Enrique Letelier expuso sobre el uso de medios tecnológicos actuales en el proceso penal.
El profesor Enrique Letelier, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso, participó como expositor en el seminario “Tecnología y Proceso”, llevado a cabo en dependencias de la Universidad de Buenos Aires (Argentina), bajo la organización de la cátedra del académico Eugenio Sarrabayrous, perteneciente al departamento de Derecho Penal y Criminología de la mencionada casa de estudios.
En la oportunidad, el presidente del Departamento de Derecho Procesal de la UV hizo referencia al uso de medios tecnológicos actuales en el proceso penal, para determinar la veracidad o falsedad del relato de testigos e imputados, su relación con las garantías procesales y la posible tensión con la tutela de los llamados neuroderechos.
Durante su intervención, el profesor Letelier planteó el problema relativo a si herramientas como las que detectan la onda P300 por medio de electroencefalogramas que miden la "huella cerebral" (brain fingerprint), entre ellas la Resonancia Magnética Funcional (iRMF), sirven para determinar la presencia de mentira o si informan sobre el contenido del relato mendaz.
Según detalló, “hay muchos casos de mentiras involuntarias por falso recuerdo, puesto que al clasificar el relato de testigos e imputados los binomios adecuados son sinceridad/mendacidad y veracidad/falsedad, siendo frecuente que por factores internos —como la edad de los sujetos, el consumo de sustancias, el nerviosismo, ‘weapon focus’— o factores externos —como el transcurso del tiempo, las condiciones físicas, la contaminación con las noticias o las preguntas dirigidas—, el relato de los sujetos puede estar distorsionado por errores en la percepción o en la recuperación del recuerdo, por lo que en el contenido de su declaración pueden resultar errores sinceros”.
“Entonces, en tales casos, estas herramientas actuales —utilizadas en otros sistemas, que hacen las veces de un polígrafo moderno, pero que no miden la frecuencia cardiaca ni la reluctancia de la piel sino que miden impulsos neuronales— pueden arrojar resultados distorsionados en los casos en que se utilicen como prueba de cargo, lo que necesariamente debe evaluarse con el mérito contextual de las otras pruebas”, añadió.
“Además, es necesario evaluar otros problemas, como su uso para llegar a acuerdos procesales de culpabilidad, o si con su admisión se están transgrediendo lo que algunos denominan neuroderechos, y si, en buenas cuentas, se está traspasando el límite de la voluntad de los sujetos que declaran”, puntualizó.
En la mesa redonda participaron además los catedráticos y catedráticas Silvia Barona (Universidad de Valencia), Juan Francisco Herrero (Universidad de Zaragoza), Lorenzo Bujosa (Universidad de Salamanca), Carlos Espulgues (Universidad de Valencia), Juan Camilo Salas (UC de Panamá y Universidad de Estrasburgo), Eleonora Vallet (Universidad de Buenos Aires) y Walter Reifarth (Universidad de Salamanca).
En la fotografía al inicio, Enrique Letelier es el primero desde la derecha.
Nota: Camila Cortez




