La disposición a la acción colectiva ambiental y la identificación política son los factores que más influyen en una evaluación positiva del estallido social
Estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y del Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre Cultura Política, Memoria y Derechos Humanos de la Universidad de Valparaíso revela cómo el marco ideológico y los valores previos de las y los ciudadanos influyen en la evaluación de este conflicto y en su respuesta ante futuras crisis.
Las percepciones más favorables al estallido social chileno de 2019 no responden a sensaciones aleatorias. La disposición a participar en acciones colectivas ambientales es el principal factor asociado a evaluaciones positivas de este acontecimiento, seguida de la identificación política con la izquierda. En contraste, las actitudes hacia la democracia y el género no presentan efectos significativos, mientras que la edad introduce diferencias generacionales consistentes.
Así lo revela un estudio realizado por un equipo conformado por investigadores de las Escuelas de Psicología, Sociología y Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y del Centro de Estudios Interdisciplinarios sobre Cultura Política, Memoria y Derechos Humanos (CEI-CPMDH) de la Universidad de Valparaíso, en colaboración con académicos del Observatorio de Políticas Públicas y Desarrollo Regional UV, cuyas características metodológicas y resultados acaban de ser publicados por Frontiers in Psychology, una de las revistas de acceso abierto más grandes en ese campo a nivel global (artículo completo disponible aquí).
Sus autores son los académicos Fuad Hatibovic, Ximena Faúndez, Ketty Cazorla, María Angélica Cruz, Graciela Rubio, Juan Sandoval, José Manuel Gaete, Francisco Sotomayor, Raúl Hozven, María Paz Godoy, Claudia Montero y Omar Sagredo.
El análisis se centró en la región de Valparaíso, división subnacional que constituye un caso particularmente relevante para analizar las percepciones sobre el estallido social, en la medida en que concentra procesos históricos y estructurales que han configurado de manera persistente el conflicto social y político de la república, y especialmente en la ciudad de Valparaíso, por su condición de centro portuario y económico temprano del país, que desde mediados del siglo pasado ha debido enfrentar ciclos de expansión y declive que la han transformado en una estructura socioterritorial altamente desigual, marcada por la desindustrialización y el deterioro urbano.
Según explicó Fuad Hatibovic, doctor en Psicología Social, director alterno del CEI-CPMDH y autor principal del artículo, el propósito de este trabajo fue determinar cómo la disposición a participar en acciones colectivas ambientales, las actitudes hacia la democracia, la identidad política (en virtud de la autoubicación en el espectro ideológico) y el género explican la evaluación del estallido social, a fin de lograr una comprensión más profunda de los mecanismos psicosociales que llevan a diferentes grupos a legitimar o rechazar una protesta masiva.
Participantes
El estudio, titulado “Percepciones ciudadanas sobre el estallido social chileno: disposición hacia la acción colectiva ambiental y el papel de la identificación política, la democracia y el género”, analizó datos de una encuesta transversal aplicada a una muestra probabilística estratificada de 809 personas adultas de la región de Valparaíso, utilizando técnicas estadísticas para comparar medias entre grupos y controlar variables como edad, nivel educativo y participación social.
La muestra, con una edad promedio de 47 años y residencia media de 34,8 años en la región, estuvo compuesta mayoritariamente por mujeres (52,7 por ciento) y presentó un nivel educativo medio-alto y alta inserción laboral, destacando un 40,4 por ciento de asalariados. En términos políticos, el 54,8 por ciento manifestó preferencia por la democracia, mientras que un 29,1 por ciento se mostró indiferente y un 16,1 por ciento justificó regímenes autoritarios en ciertas circunstancias. Respecto a la identificación política, predominó la ausencia de adscripción (58,2 por ciento), seguida por la izquierda (24 por ciento) y la derecha (17,8 por ciento).
Hipótesis
El estudio planteó cuatro hipótesis orientadas a explicar las percepciones ciudadanas del estallido social chileno. La primera sostiene que una mayor disposición a participar en acciones colectivas ambientales estaría asociada a evaluaciones más favorables del estallido, incluso controlado por otros factores. La segunda, que la identificación política generaría diferencias sistemáticas, esperando evaluaciones más positivas entre quienes se identifican con la izquierda en comparación con quienes lo hacen con la derecha, y patrones diferenciados entre quienes no tienen adscripción política.
La tercera hipotetizó que las actitudes hacia la democracia influirían en dichas percepciones, de modo que quienes valoran la democracia tenderían a evaluar más positivamente el estallido que quienes justifican regímenes autoritarios o se muestran indiferentes. Finalmente, la cuarta considera que el género también introduciría diferencias, anticipando evaluaciones más favorables entre mujeres.
“En resumen, mediante estas hipótesis, nos propusimos proporcionar evidencia empírica sobre los determinantes psicosociales y políticos que moldean las evaluaciones ciudadanas del estallido social. Para probarlas y examinar las relaciones entre las variables seleccionadas, definimos un diseño metodológico para analizar, de manera integrada, el peso relativo de cada factor en la configuración de las percepciones del conflicto”, explicó el doctor Fuad Hatibovic.
Hallazgos
Hatibovic comentó que los resultados obtenidos confirman parcialmente las expectativas que el equipo de investigadores se fijó al realizar el estudio y permiten articular los hallazgos con la evidencia teórica revisada de las percepciones ciudadanas sobre las protestas sociales.
En tal sentido, el investigador sostuvo que el estudio muestra una tendencia moderadamente favorable hacia el estallido social y confirma parcialmente las hipótesis planteadas. Además, indicó que se observa una asociación positiva entre la disposición a participar en acciones colectivas —incluidas las ambientales— y las evaluaciones favorables al estallido, lo que sugiere que quienes tienen orientaciones proactivistas tienden a legitimar más las movilizaciones sociales.
“Esto es consistente con la literatura que vincula las orientaciones proactivistas y los valores universalistas con una mayor empatía hacia los movimientos de protesta”, acotó.
Asimismo, el académico comentó que se identificó una clara gradiente ideológica: las personas que se identifican con la izquierda presentan percepciones más positivas que quienes no tienen afiliación política o se identifican con la derecha. En cambio, las actitudes hacia la democracia y el género no muestran efectos independientes significativos. En particular, el género no actúa como predictor directo, sino que influye de manera indirecta a través de la ideología y la disposición a la acción colectiva.
“Este patrón se alinea con evidencia empírica sólida que sitúa a la ideología como un eje relevante en la legitimación o deslegitimación de la protesta”, aseguró el académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la UV.
Con respecto a las hipótesis tres y cuatro, el doctor Hatibovic afirmó que los hallazgos no respaldan que las actitudes hacia la democracia o el género tengan efectos directos en las percepciones del estallido social: la primera pierde relevancia al considerar la ideología y la disposición a la acción colectiva, mientras que el género influye solo de manera indirecta.
Conclusiones
El estudio concluye, en lo principal, que las evaluaciones del estallido social de 2019 no fueron aleatorias, sino que estuvieron principalmente estructuradas por la disposición a la acción colectiva —especialmente ambiental— y por la identificación política de las y los ciudadanos.
En segundo término, y de acuerdo con sus hallazgos, revela que las personas interpretan este proceso a partir de marcos ideológicos y valores previos más que desde un apoyo abstracto a la democracia, mientras que el contexto territorial también influye, evidenciando que las percepciones varían según las trayectorias locales de desigualdad y conflicto, como ocurre en Valparaíso.
Los resultados también muestran que, con el paso del tiempo, el estallido ha sido reinterpretado de forma más ambivalente y polarizada. En este escenario, la identificación política sigue siendo un importante eje explicativo, mientras que la disposición a la acción colectiva ambiental emerge como un factor novedoso y muy potente.
Fuad Hativbovic explicó estos hallazgos aportan a la comprensión de cómo se configuran las percepciones en contextos de conflicto y sugieren que reconocer la diversidad de interpretaciones y formas de expresión colectiva es clave para fortalecer el diálogo y la convivencia democrática.
“Los resultados muestran que la disposición a participar en acciones colectivas ambientales no solo refleja un compromiso temático, sino también una orientación cívica más amplia que favorece la legitimación de la protesta social. Este ‘efecto de transferencia activista’ nos sugiere que quienes se movilizan por causas ambientales tienden también a apoyar otras formas de acción colectiva, en un contexto chileno marcado por la convergencia entre conflictos socioambientales, desigualdades territoriales y demandas sociales más amplias. Así, el activismo ambiental emerge como un marco clave para comprender las percepciones sobre el estallido social y su arraigo en experiencias y valores compartidos de justicia social. Pero también para entender el modo en que se configuran las movilizaciones sociales presentes y futuras en Chile”, puntualizó el investigador.
Nota: Gonzalo Battocchio