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Estudiantes de Educación Parvularia UV exponen arpilleras en el Parque Cultural de Valparaíso

13 julio 2026

La muestra reúne trabajos que invitan a reflexionar sobre el aprendizaje, la diversidad, la igualdad de género, el maltrato animal y el cuidado del medioambiente, como parte de una asignatura que releva la importancia de este tipo de creaciones que hoy son reconocidas como patrimonio inmaterial de Chile.

Hasta el próximo jueves 30 de julio, en el Parque Cultural de Valparaíso (PCdV), estará abierta al público “Hilando resistencias: arpilleras para imaginar otros futuros”, exposición conformada por ocho originales y coloridas piezas textiles que fueron diseñadas y confeccionadas por treinta y dos estudiantes de primer año de la carrera de Educación Parvularia de la Universidad de Valparaíso.

Elaboradas con el afán de promover la reflexión crítica, el diálogo y los derechos humanos, estas creaciones dan cuenta de diferentes temas, anhelos, situaciones y propuestas vinculadas a realidades locales, nacionales y globales, y surgieron como parte de las actividades y talleres que considera la asignatura de Sensibilidad, Creatividad y Lenguajes Expresivos que imparte dicho programa de pregrado.

A través de una variedad de telas, hilos y materiales reutilizados, las arpilleras ideadas por las futuras educadoras de la UV son auténticos relatos visuales sobre la inclusión, la diversidad, la igualdad de género, el cuidado del medioambiente, el respeto por los animales y la defensa de los territorios.

Se trata, en definitiva, de una muestra que constituye una invitación a reflexionar sobre los desafíos sociales del presente, promoviendo valores como la empatía, la justicia, la participación y el respeto por la dignidad de las personas.

Así la describe la profesora Claudia Donoso, quien junto a la docente Maciel Morales dicta la mencionada asignatura. La académica precisó que el propósito de esta iniciativa es desarrollar en las estudiantes la capacidad analítica y el sentido de responsabilidad frente al entorno, mediante el acercamiento a problemas presentes en la sociedad, a fin de que se hagan cargo de ellos y aporten a un mejor vivir de las personas y las comunidades.

Lenguaje artístico patrimonial

Esta es la segunda ocasión consecutiva en la que estudiantes de primer año de Educación Parvularia de la UV confeccionan arpilleras como parte de sus actividades formativas, pero la primera en la que sus trabajos son exhibidos públicamente, fuera de la universidad, gracias a la alianza que esa carrera mantiene con el PCdV, institución pública que facilitó sus instalaciones y colaboró en su presentación.

En efecto, durante la inauguración de la exposición, el director ejecutivo de ese recinto, Andrés Soffia, valoró y destacó la elección de la arpillera como práctica y lenguaje artístico profundamente arraigados en la memoria de Chile, expresión que además goza de la condición de patrimonio cultural inmaterial.

Según comentó el representante, esta técnica textil, elaborada a partir de retazos de tela bordada, ha permitido históricamente narrar experiencias individuales y colectivas, preservando historias, identidades y formas de resistencia desde los territorios.

Para Soffia, como manifestación del patrimonio vivo, la arpillera se transmite entre generaciones y se recrea permanentemente en diálogo con los contextos sociales, culturales y territoriales.

Por lo anterior, el director ejecutivo del PCdV afirmó que la exposición de estos trabajos desarrollados por estudiantes es un gran aporte, ya que logra resignificar esa tradición al abordar las inquietudes de las nuevas generaciones, demostrando cómo el patrimonio puede convertirse en una herramienta de aprendizaje, participación y construcción de ciudadanía.

En línea con esa visión, la directora de la Escuela de Educación Parvularia de la UV, Gudrun Marholz, sostuvo que esta muestra es justamente una experiencia que se hace cargo de esas categorías, pues representa una apertura del espacio para la activación de experiencias de formación ciudadana, ya que concuerda con la misión educadora de esta casa de estudios y la del Parque Cultural, como un lugar de convergencia de opiniones diversas que aporten en esta materia de forma tal de contribuir a robustecer la democracia.

Al respecto, la directora explicó que la experiencia formativa adquiere así una especial relevancia para quienes se preparan como educadoras de párvulos.

“Mediante el trabajo artístico desarrollaron capacidades creativas y expresivas, pero también fortalecieron una mirada crítica y comprometida con la promoción de los derechos humanos, la valoración de la diversidad y el cuidado de las comunidades. De este modo, el arte se transforma en una herramienta pedagógica capaz de contribuir a la formación de profesionales sensibles a los desafíos sociales y culturales que enfrentarán en su futuro ejercicio docente”, aseguró Gudrun Marholz.

Las propuestas

Presentada en el Parque Cultural de Valparaíso, la muestra de arpilleras confeccionadas por estudiantes de primer año de la carrera de Educación Parvularia de la UV dialoga con el patrimonio material e inmaterial que resguarda el recinto, reafirmando el papel del arte como un medio para preservar la memoria, fortalecer la participación ciudadana y proyectar una cultura basada en los derechos humanos.

Cada arpillera fue diseñada y confeccionada empleando retazos de tela, algodón, lana, pañolenci y una variedad de hilos de colores, por grupos de entre tres y cinco estudiantes, que debieron definir un título y un significado preciso para sus respectivas creaciones, como se describe a continuación:

Mirar con ojos de conciencia.  Esta arpillera es una invitación a ver y apreciar el océano con mayor conciencia y, junto con ello, a asumir un compromiso activo con su protección. Sus autoras son Monserratt Calderón, Martina Donoso y Josefa Solano. En ella se representa la relación contradictoria del ser humano con el mar, evidenciando cómo, pese a depender de él para la vida, el ser humano lo trata hoy como un basurero. Esta obra busca visibilizar el daño provocado por la contaminación y la falta de conciencia frente a un ecosistema que nos alimenta y nos sostiene. También busca fomentar las reflexiones en torno a cómo la ambición y la indiferencia vuelven insensibles a las personas, las hace cómplices —incluso de manera inconsciente— de la destrucción del medioambiente acuático. A través de esta creación, sus creadoras expresan su molestia y preocupación frente a una realidad que no puede seguir siendo ignorada, porque el mar no le pertenece a nadie, sino que es un bien común que requiere de cuidados y responsabilidad colectiva.

El maltrato no es cultura.  Obra que representa la normalización de la violencia hacia los animales, bajo el concepto de “tradición”. Sus autoras son Leonora Espinoza, Martina Gómez, Martynna Dinamarca, Florencia Martínez e Irene Quevedo, quienes a través de ella cuestionan prácticas como el rodeo, donde el sufrimiento animal muchas veces es invisibilizado y validado socialmente. Esta arpillera da cuenta de una escena que refleja caballos y toros sometidos a dolor, mientras las personas observan y aplauden, evidenciando una contradicción profunda entre cultura y respeto por la vida. Nace desde la incomodidad y la reflexión crítica en el sentido de que no todo lo que se denomina tradición debe ser aceptado. Valorar nuestra cultura también implica transformarla, avanzando hacia una convivencia basada en la empatía, el respeto y la conciencia hacia todos los seres vivos.

Cuidar es resistir. El tema de esta pieza textil es la conexión entre la naturaleza y la mujer, vinculándola con una mirada crítica desde el feminismo. A través de esta obra, María Godoy, Camila Gómez, Ayelen Cáceres, Francisca Soto y Yanina Guzmán se proponen visibilizar cómo una y otra han sido históricamente vistas como recursos a controlar, explotar o dominar, cuestionando las desigualdades que afectan tanto al medioambiente como a las mujeres. Su imagen central muestra la silueta de una mujer rodeada de árboles y montañas, simbolizando cómo sostiene la vida y el equilibrio, pero también es víctima de la falta de valoración. La frase “Cuidar es resistir” sintetiza el mensaje: el cuidado no es un acto pasivo, sino una forma activa de proteger la vida frente a la explotación, la desigualdad y la violencia.

El costo de aprender. Esta arpillera representa una mirada crítica sobre la situación actual de la educación en Chile, evidenciando cómo, en los últimos años, ha sido tratada cada vez más como un bien de consumo y menos como un derecho fundamental. A través de esta obra, Constanza Ahumada, Antonia Labbé, Antonia Limarí y Carolay Maldonado buscan visibilizar cómo esta lógica de mercado impacta en la vida de las personas, generando desigualdades y limitando el acceso a una educación de calidad. Su creación refleja también que este problema se manifiesta desde los primeros niveles, incluyendo la educación parvularia, etapa clave para el desarrollo integral de niños y niñas. Su diseño es asimismo una apuesta por avanzar hacia un sistema más equitativo, donde la calidad educativa no dependa de la situación económica, sino que sea una oportunidad real para cada estudiante.

Sin diversidad no hay justicia. Arpillera diseñada como una crítica a la forma en que la diversidad es vista y tratada en la sociedad actual. Sus autoras son Avril Urrejola, Emilia Núñez y Francisca Córdova. En ella aparece medio deshecha una bandera de colores, símbolo de la diversidad, lo que refleja cómo muchas veces el reconocimiento de las diferencias se debilita o es ignorado. En el centro, la jaula con pájaros de colores simboliza cómo las identidades diversas son limitadas o controladas o incluso silenciadas, en lugar de ser valoradas y respetadas. La frase “sin diversidad no hay justicia” refuerza la idea de que una sociedad verdaderamente justa no puede existir si no reconoce, respeta e incluye a todas las personas en su diversidad. La justicia no es solo igualdad, sino también el reconocimiento de las diferencias y el derecho de cada persona a ser quien es sin miedo ni limitaciones.

El misterio del bosque. Esta creación aborda el maltrato hacia la mujer, visibilizando las distintas formas de violencia física, psicológica y simbólica que aún persisten en la sociedad, tanto a nivel nacional como mundial. En ella, Katherine Olivares, Yanela Pincheira, Romina Núñez, Francisca Suazo y Fernanda Zamora, inspiradas en un bosque, representan aquellos silencios que muchas veces ocultan estas realidades, dando sentido a la frase “hay mitos que nacen del silencio”. La obra pretende generar conciencia en quienes la observan, invitando a cuestionar la normalización de la violencia y a promover una sociedad basada en el respeto, la igualdad y la erradicación de toda forma de maltrato. A través de un trabajo colaborativo y diálogo,  sus autoras dotan a esa pieza de sentido, fortaleciendo el respeto y la comunicación dentro del grupo. Esta arpillera no solo representa una denuncia, sino también una toma de conciencia sobre el rol de cada persona en la construcción de una sociedad más justa.

La última que queda. Representación crítica de la industria inmobiliaria y su impacto en el entorno natural, cuyo diseño es obra de Paula Troncoso, Konstanza Murga, Martina Vallejos, Martina Saavedra. La figura central es una mujer que simboliza un árbol, destacando por sus colores vibrantes en contraste con los edificios grises, opacos y oscuros que la rodean. Esta imagen busca llamar la atención y evidenciar la pérdida de la naturaleza frente al avance urbano. Su título advierte de la realidad de muchos territorios en Chile, donde la expansión inmobiliaria ha implicado la tala de árboles y la disminución de espacios naturales, dejando a la naturaleza cada vez más reducida y aislada. Esta arpillera busca generar conciencia sobre las consecuencias de estas prácticas y la importancia de proteger el entorno.

Distintos colores los mismos derechos. Sus autoras son Javiera Rojas, Tihare Mulatero y Macarena Santana, quienes asumen la técnica en este trabajo para visibilizar realidades, emociones y experiencias en torno a la inclusión,  no solo como un ideal, sino como una forma concreta de convivir y construir sociedad. En ella se proponen reconocer que todas las personas son diferentes, pero igualmente valiosas, y que las diferencias no deberían ser motivo de exclusión, sino de oportunidad para aprender unos de otros. Sus creadoras plantean que ser inclusivo no es solo aceptar al otro sino crear espacios donde todos puedan participar sin tener que cambiar quienes son. Esta arpillera ayuda a reflexionar sobre el rol de las personas en la construcción de una sociedad más inclusiva, recordando que pequeñas acciones pueden generar grandes cambios.

La exposición “Hilando resistencias: arpilleras para imaginar otros futuros” puede ser visitada gratuitamente de martes a domingo, entre las 10:00 y las 19:30 horas, en el primer nivel del edificio de la ex Galería de Reos del Parque Cultural de Valparaíso.

Arriba a la izquierda, Andrés Soffia. A la derecha, Gudrun Marholz.

Arriba, "Mirar con ojos de conciencia".

"El maltrato no es cultura".

"Cuidar es resistir".

"El costo de aprender".

"Sin diversidad no hay justicia".

"El misterio del bosque".

"La última que queda".

"Distintos colores, los mismos derechos".

Nota: Gonzalo Battocchio