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Cerrar las brechas en educación y entrenamiento: el gran desafío que enfrenta la anestesiología

23 junio 2026

Más de trescientos especialistas participaron en la undécima jornada sobre la disciplina que organizó la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, la cual tuvo entre sus invitados a dos destacados expositores extranjeros: el médico colombiano-canadiense Javier Cubillos, profesor de la Universidad de Western Ontario, y la médica uruguaya Alejandra Hernández, académica de la Universidad de Harvard.

Fortalecer la formación y el entrenamiento en la disciplina, con base en la adecuada utilización de las nuevas tecnologías y la gran cantidad de evidencia científica disponible, para que quienes la ejercen cuenten con la capacidad de administrar fármacos efectivos y seguros para suprimir o aliviar el dolor durante un procedimiento quirúrgico, son los desafíos principales que hoy enfrenta la anestesiología en Chile y el mundo.

Así quedó de manifiesto durante el desarrollo de la Undécima Jornada de Anestesiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, cuyo programa se centró en la innovación y su integración a la práctica clínica.

El encuentro se realizó en el Hotel Enjoy de Viña del Mar y reunió a más de trescientos médicos anestesiólogos, residentes y becados de todo el país, quienes siguieron con atención las ponencias y presentaciones, al tiempo que participaron activamente en los cuatro talleres y en el simposio anexo que incluyó la actividad.

Su inauguración estuvo a cargo del doctor Nicolás Balmaceda, médico científico de datos de la Unidad de Estudios y Proyectos del Hospital Santiago Oriente Luis Tisné, quien dictó la conferencia “Razonamiento híbrido: de los datos a la decisión clínica con inteligencia artificial”.

Además de él expusieron otros veintitrés especialistas nacionales, a los que se sumaron dos extranjeros: el médico colombiano-canadiense Javier Cubillos, profesor adjunto y director del programa de becas de especialización en Anestesia Regional del Departamento de Anestesia y Medicina Perioperatoria de la Universidad de Western Ontario (Canadá), y la médica uruguaya Alejandra Hernández, anestesista pediátrica del Departamento de Anestesiología, Cuidados Intensivos y Medicina del Dolor del Hospital Infantil de Boston y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

La presencia de ambos invitados fue valorada de manera especial por Verónica Maureira, directora general de la jornada y docente del Departamento de Anestesiología de la Escuela de Medicina de a UV, quien sostuvo que su visita se ajusta al objetivo de dotar a esta cita de una mirada compartida, novedosa y cada vez más global.

“Conscientes de esto, este año decidimos incluir distintas temáticas con énfasis en la innovación, proceso que atraviesa o está presente de manera transversal y permanente en ámbitos de nuestra disciplina tan diversos como las tecnologías que empleamos, los fármacos que administramos, el trabajo en equipo que realizamos, el cuidado al paciente que brindamos y, por cierto, la experiencia comparada que existe en el escenario local y, sobre todo, internacional. Esta visión académica colaborativa es el sello que caracteriza a nuestra jornada, encuentro de análisis y reflexión que en su undécima versión pudo contar con estos dos reconocidos especialistas, con probada experiencia en materias de formación y entrenamiento en sus respectivos campos”, afirmó la doctora Maureira.

Cerrar las brechas

La anestesiología es una de las especialidades médicas que más ha avanzado en los últimos cuarenta años y, por tanto, el objetivo de integrar los avances tecnológicos y científicos a su práctica clínica es visto por quienes lo promueven como una exigencia.

Precisamente por ello, para el médico Javier Cubillos, académico de la Universidad de Western Ontario, el desafío mayor que hoy enfrenta esta disciplina en materia de innovación radica no tanto en la necesidad de incorporar nuevas herramientas sino, más bien, en la urgencia de cerrar las brechas que aún existen en educación y entrenamiento profesional.

Como experimentado líder de procesos de formación en aplicaciones de ecografía para complementar la práctica anestésica, Cubillos sabe de lo que habla. Así lo reafirmó durante la jornada de la Escuela de Medicina de la UV, en la que habló sobre la innovación que supone para la anestesia regional familiarizar a los especialistas en los avances que exhiben los equipos de ultrasonido.

En su opinión, la persistencia de las brechas mencionadas obedece a la velocidad con la que hoy evolucionan tanto la evidencia médica como la tecnología disponibles, que superan con creces la capacidad de adaptación de los programas universitarios.

Según Cubillos, este fenómeno rompe definitivamente el paradigma de la formación estática y obliga a quienes ejercen esta disciplina a un estudio diario y continuo. A modo de ejemplo, comentó que la farmacología actual es diez veces más extensa y compleja que hace dos décadas, haciendo casi imposible memorizar todas las dosis e interacciones.

A este contexto de sobrecarga informativa se suma el desarrollo tecnológico, ámbito en el que la inteligencia artificial (IA) emerge como un valioso soporte técnico de almacenamiento y consulta, pero cuya adopción sin mayor análisis supone complejos aspectos éticos y operativos para los médicos y, sobre todo, el eventual peligro que corren de perder o hipotecar su pensamiento crítico.

Para el docente de la Universidad de Western Ontario, si el médico carece de un juicio clínico robusto se verá expuesto, irremediablemente, a cometer errores o será incapaz de detectarlos,
en particular aquellos que derivan del fenómeno de las "alucinaciones" o tendencia de las máquinas basadas en IA a inventar datos cuando no los encuentran.

“Esto atentaría contra la seguridad del paciente, que se vería gravemente comprometida, lo que justifica la transición hacia una suerte de quinta revolución industrial enfocada en fusionar la tecnología sin deshumanizar el análisis ni la toma de decisiones”, dijo.

Deficiencias estructurales

El doctor Javier Cubillos dio cuenta, además, de la importancia de la validación científica y el pensamiento crítico en anestesiología al abordar el actual auge médico y comercial de los agonistas GLP-1, medicamentos inyectables u orales diseñados para tratar a adultos con diabetes tipo 2 u obesidad mórbida que hoy en día son también consumidos masiva e indistintamente por personas —incluso niños y adolescentes— con sobrepeso leve o moderado.

“Su uso ha crecido mucho y eso tiene un componente específico, que es el vaciamiento gástrico que para los anestesiólogos es un problema que nos pone en un área de alto riesgo para dar anestesia general o cualquier tipo de sedación, porque puede haber aspiración. Y la aspiración, aun cuando rara, es catastrófica. Una de las cosas esenciales que se pregunta al paciente antes de empezar con la anestesia, previa a la cirugía, es cuándo comió por última vez. Pero hoy en día, con estos medicamentos, esa prevención y las guías que existían se tornan muchas veces inoperantes, porque no aplican con estos nuevos medicamentos. En la práctica anestésica, el ultrasonido gástrico se volvió una prioridad debido a estos medicamentos. Casi me atrevo a decir que ahora se hace más ultrasonido gástrico que ultrasonido cardíaco”, aseveró.

En línea con lo anterior, el médico y académico colombiano-canadiense alertó que los fenómenos de este tipo han contribuido a que las pautas históricas, aplicadas indistintamente a todo el mundo, no solo carecen de evidencia sólida e imagenológica, sino que se basan meramente en “opiniones de expertos” emitidas por profesionales que, en la práctica, de expertos en ese tema tienen poco, y están diseñadas solo para pacientes sanos, lo que considera una contradicción en el entorno quirúrgico.
 
Por lo anterior, el expositor internacional invitado a la Undécima Jornada de Anestesiología de la Escuela de Medicina de la UV planteó que el verdadero obstáculo para consolidar innovaciones como el ultrasonido gástrico o la anestesia regional es la deficiencia estructural en el entrenamiento práctico. Al respecto argumentó que aunque la anestesia regional evolucionó históricamente, desde las técnicas a ciegas surgidas durante el siglo XIX y la neuroestimulación hasta la actual ecografía, el porcentaje de anestesiólogos que la practican se ha ido quedado estancado en torno al 30 por ciento en la última década.

“Esto ocurre porque asistir a talleres cortos de fin de semana o escanear a pacientes sanos en simulaciones no otorga la confianza necesaria para operar de forma autónoma y sin supervisión. Al no existir la capacidad para que todos los profesionales realicen un fellowship (pasantía) de un año, se genera una alarmante dependencia operativa: los pocos especialistas disponibles terminan saturados, siendo interrumpidos constantemente en sus propias salas para realizar ecografías a los pacientes de colegas inseguros. Así, el gran reto de la innovación actual no es inventar nuevos dispositivos, sino diseñar estrategias efectivas que lleven el conocimiento avanzado de forma segura a la práctica diaria de la mayoría”, concluyó.

Aprendizaje continuo

Una visión en gran medida concordante con la expresada por su colega de la Universidad de Western Ontario expuso en tanto Alejandra Hernández, médica uruguaya especialista en anestesia pediátrica que integra el Departamento de Anestesiología, Cuidados Intensivos y Medicina del Dolor del Hospital Infantil de Boston y es profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.
 
Su quehacer profesional e investigaciones hacen de ella un referente en el uso de la anestesia regional en procedimientos destinados a tratar el dolor agudo y crónico en niños, tema del que dio cuenta en la jornada de la Escuela de Medicina UV, cuya presentación principal giró en torno a las acciones más recomendadas para lograr un bloqueo clínico exitoso.

Para la doctora Hernández, la innovación en anestesia —en particular en anestesia pediátrica— va mucho más allá de la simple adopción de nuevas herramientas y de equipos modernos. Se trata de un proceso de aprendizaje continuo enfocado en elevar los estándares de seguridad, dado que involucran a pacientes altamente vulnerables ya sus padres, quienes demandan que se haga todo lo necesario para que a sus hijos se les brinde la mejor atención.

Esta realidad, comentó, se vive o aprecia de manera diferente según el contexto. “Mientras que en centros de élite como en el hospital donde yo trabajo los especialistas disponemos de un ecógrafo en cada sala de operaciones, la realidad en Latinoamérica, por ejemplo, está marcada por brechas económicas que impiden ese nivel de equipamiento”, acotó.

Frente a esto, la anestesióloga pediátrica del Hospital Infantil de Boston sostuvo que para avanzar hacia mejores estadios de desarrollo se deben potenciar los procesos formativos dentro de las universidades, ya que al educar intensivamente a docentes, residentes y especialistas en el uso de las tecnologías disponibles —como optimizar el rendimiento de un único ecógrafo en todo un servicio—, se genera un efecto multiplicador: los profesionales adquieren competencias de vanguardia que luego replicarán y descentralizarán al trasladarse a otros centros de la región.

Enfoque multidisciplinario

A la par con estos desafíos educativos, la doctora Hernández coincidió con el doctor Cubillos respecto del impacto que para la medicina y la anestesiología pediátrica ha tenido la introducción de fármacos de última generación, como los agonistas GLP-1, en lo que ya se reconoce como una crisis que afecta a una parte importante de la población de Estados Unidos y de cada vez más países latinoamericanos, entre ellos Chile.

A su parecer, estos medicamentos, que estimulan la insulina y reducen el apetito, requieren un abordaje multidisciplinario que involucre a endocrinólogos, psicólogos y psiquiatras, para así ofrecer un soporte integral a pacientes complejos, como son los niños mayores de diez años que superan los cien kilos de peso.

“En el campo de la anestesia, el gran dilema en estos casos radica en que estos fármacos enlentecen drásticamente la digestión. Esto provoca, en efecto, que las guías tradicionales de ayuno fallen: un paciente puede suspender la medicación durante una semana completa y, aun así, presentar el estómago lleno al momento de la cirugía, lo que genera debates éticos y clínicos cuando se debe postergar un procedimiento para evitar que ocurra una eventual aspiración pulmonar”, afirmó.

Como respuesta directa a este peligro de aspiración pulmonar, la especialista uruguaya enfatizó que la evaluación del contenido gástrico mediante ultrasonido portátil en el punto de atención ha dejado de ser opcional para convertirse en una prioridad absoluta.

“Los equipos de anestesia regional recurren cada vez más a la ecografía gástrica para comprobar en tiempo real el estado del paciente antes de someterlo a la anestesia. De este modo, la ecografía se consolida como una guía de certeza diagnóstica indispensable para manejar los nuevos riesgos farmacológicos, demostrando que la integración de la tecnología y la docencia universitaria es la única vía para garantizar que los niños y adolescentes reciban una atención médica que certifique que están en las mejores manos posibles”, cerró la especialista uruguaya y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

Reel disponible en este enlace.

Arriba, Javier Cubillos y Alejandra Hernández.

Nota: Gonzalo Battocchio / Fotos: Denis Isla