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UV obtiene nueva patente en Estados Unidos para innovador proceso y producto lácteo para personas con alergias alimentarias

10 junio 2026

Desarrollada por investigadores del CMBi de la Universidad de Valparaíso, la innovación permite obtener un producto libre de lactosa y caseína mediante un proceso biotecnológico que conserva nutrientes esenciales de forma controlada. Este logro suma un nuevo reconocimiento internacional para la Universidad de Valparaíso.

¿Qué ocurre cuando la investigación científica desarrollada en una universidad logra transformarse en una solución concreta para mejorar la calidad de vida de las personas? La reciente patente obtenida en Estados Unidos por una innovadora alternativa láctea creada en la Universidad de Valparaíso ofrece una respuesta elocuente.

El desarrollo, orientado a la industria biotecnológica y de los alimentos con impacto en personas con alergias alimentarias e intolerancia a los componentes de la leche, representa un nuevo hito en la proyección internacional de la investigación básica y aplicada en biotecnología que impulsa el Centro de Micro Bioinnovación (CMBi) de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Facultad de Farmacia.

La patente de invención, concedida recientemente en Estados Unidos, y en Chile en octubre de 2025, da origen a una alternativa láctea libre de lactosa y caseína, dos de los principales componentes asociados a reacciones adversas en la población.

Biotecnología con impacto en la salud

El desarrollo fue liderado por investigadores del CMBi a partir del estudio y caracterización de bacterias y levaduras que integran un consorcio original de microorganismos. Gracias a este trabajo, se diseñó un proceso biotecnológico capaz de transformar la leche sin afectar sus nutrientes esenciales, eliminando los componentes que generan alergias o intolerancias.

El doctor Alejandro Dinamarca, investigador del CMBi y académico de la Escuela de Nutrición y Dietética, explicó que la tecnología surge de años de investigación básica enfocada en el estudio de ecosistemas y consorcios microbianos y que fue orientada a generar soluciones con impacto en la salud.

“Lo que nosotros observamos es que el desarrollo derivado de la ciencia básica enfocada en estudiar microorganismos, aislándolos y estudiándolos a nivel metagenómico, genómico, fisiológico y metabólico, permite generar opciones que desde la biotecnología pueden tener impacto en la salud y bienestar de las personas, lo que se ve reconocido con este doble otorgamiento”, afirmó.

Para el académico, la concesión de una patente en Estados Unidos es uno de los reconocimientos tecnológicos más relevantes a nivel internacional. “Es la forma de reconocer el mérito de una tecnología que posee novedad, pero que también tiene un impacto industrial y aplicado. Eso es lo que define a una invención de base científico tecnológica”, sostuvo.

Ventajas frente a los métodos convencionales

Uno de los principales atributos de la innovación radica en su proceso productivo, por lo que la primera opción de transferir esta tecnología es a la industria biotecnológica y de alimentos. A diferencia de las tecnologías actuales para elaborar fórmulas lácteas especializadas, el procedimiento del CMBi evita tratamientos industriales agresivos que pueden degradar los nutrientes y elevar los costos de producción.

La directora del Centro de Micro Bioinnovación, doctora Claudia Ibacache, explicó que los métodos convencionales requieren altas temperaturas y presiones, afectando la calidad nutricional de la leche y obligando posteriormente a reincorporar nutrientes perdidos durante el proceso.

“Este proceso permite degradar la caseína, la proteína de la leche de vaca, pero sin perder las propiedades originales de los nutrientes críticos de la leche. Entonces, eso es una ventaja desde el punto de vista productivo y también alimentario”, señaló.

La investigadora agregó que la tecnología desarrollada por el CMBi no solo conserva componentes nutricionales relevantes, sino que además genera compuestos beneficiosos para la salud.

“No se degradan los otros nutrientes de la leche y además se producen compuestos que son de interés para la salud humana, como los ácidos grasos de cadena corta”, destacó.

Ambos investigadores coincidieron en que estos desarrollos dan la posibilidad para que el sector industrial especializado pueda producir alternativas lácteas facilitando el acceso a productos especializados con impacto en la salud y bienestar de las personas.

Ciencia, formación y emprendimiento

La patente también refleja el resultado de un modelo formativo de estudiantes en entornos de investigación avanzada. Según el doctor Dinamarca, el modelo formativo científico implementado en el CMBi específicamente enfocado en el saber hacer para comprender y emprender, ha permitido que jóvenes estudiantes estén redescubriendo su vocación en la ciencia y la tecnología desde etapas tempranas de formación de pregrado. Es destacable que la titularidad de la invención es compartida entre la Universidad de Valparaíso y la nutricionista Karoll González, titulada de Nutrición y Dietética y graduada del Magíster en Bioactividad de Productos Naturales y de Síntesis. Karoll González participó activamente en el desarrollo de la tecnología durante su formación mediante un proyecto financiado por la ANID, a través del programa Fondef VIU.

Según el doctor Dinamarca, este hito “es la prueba de que el modelo educativo centrado en el estudiante, y contextualizado en ciencia y tecnología, funciona, sobre todo considerando la vocación, las capacidades, la rigurosidad y disciplina de nuestras y nuestros estudiantes”.

Liderazgo en ciencia, tecnología e innovación

La nueva patente fortalece el posicionamiento alcanzado por la Facultad de Farmacia y el Centro de Micro Bioinnovación de la UV en materia de propiedad intelectual y transferencia tecnológica.

Con este logro, el CMBi suma cuatro de las patentes internacionales obtenidas por la Universidad de Valparaíso, y cuenta además con tres patentes nacionales otorgadas que posee la casa de estudios, consolidándose como uno de los principales polos universitarios de innovación y desarrollo biotecnológico de la región.

Tal como lo adelantaron ambos investigadores, tras la obtención de las patentes en Chile y Estados Unidos, el próximo paso es que la UV logre avanzar en licenciar esta tecnología mediante una transferencia efectiva hacia el sector productivo de la industria biotecnológica o de los alimentos, con la finalidad de aportar en modernizar y diversificar la matriz productiva con soluciones destinadas a la salud y el bienestar de las personas.

Arriba, Alejandro Dinamcarca y Claudia Ibacache.

Nota: Pamela Simonetti / Fotos: Matías Salazar / Retratos: Denis Isla