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Evali: la poco conocida y silenciosa enfermedad que amenaza la salud de escolares y jóvenes en Chile

03 junio 2026

Investigadores de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso advierten de los efectos de la lesión pulmonar asociada al hábito de aspirar los aerosoles que generan los dispositivos de vapeo o cigarrillos electrónicos, costumbre cada vez más extendida entre estudiantes de octavo básico a cuarto medio.

Una silenciosa enfermedad amenaza a la población más joven en Chile. Se trata de la lesión pulmonar de curso agudo, y eventualmente mortal, asociada al hábito de aspirar los aerosoles aromatizados que generan los dispositivos de vapeo o cigarrillos electrónicos, neumopatía apenas conocida y cuyo nombre deriva de su acrónimo en inglés: Evali.

Así lo plantearon María Ignacia Grossi y Daniel Ponce, docentes e investigadores de la Red Cardiorrespiratoria de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso, durante el desarrollo de un encuentro en línea en el que intervinieron y que formó parte de las actividades que ese plantel organizó para conmemorar el Día Mundial sin Fumar 2026.

En la ocasión, ambos académicos explicaron que si bien en los últimos veinte años la costumbre de consumir tabaco del modo tradicional se redujo a nivel nacional del 30,6 por ciento al 16,5 por ciento entre estudiantes de octavo básico a cuarto medio, en la actualidad más de un tercio de ese mismo alumnado admite haber vapeado alguna vez y el nueve por ciento reconoce abiertamente hacer uso del cigarrillo electrónico de manera habitual.

En opinión de la profesora Grossi, kinesióloga diplomada en Cuidados Respiratorios y magíster en Salud Pública, esta situación permite argumentar que el número de escolares que son fumadores activos se ha mantenido relativamente estable, toda vez que la baja en catorce puntos que exhibe el consumo de cigarrillos tradicionales se tiende a anular con el alza que en igual período registra el vapeo.

Por lo anterior, la profesional precisó que nuestro país vive un proceso de transición tabáquica, que se caracteriza por la disminución del consumo de cigarrillos, principalmente en jóvenes de entre 13 y 18 años y, al mismo tiempo, por el incremento significativo y cada vez más extendido en ese segmento etario de dispositivos electrónicos cuyos cartuchos con y sin nicotina contienen, además, otras sustancias que apenas se detallan.

Entre las más comunes figuran el propilenglicol, la glicerina vegetal y una serie de conservantes y aditivos saborizantes o proinflamatorios. También se han podido identificar entre ellas químicos como formaldehído, acetaldehído y ciertas acroleínas —en menores dosis que el cigarrillo— y metales pesados como níquel, plomo o cromo —en mayores dosis—, que son potencialmente tóxicos y cancerígenos.

“Siendo así, el daño implícito para la salud de quienes utilizan estos aparatos no está relacionado específicamente con la presencia o no de nicotina, sino con los demás compuestos que contienen las soluciones que evaporan, y que sus usuarios inhalan sin cuestionarse mayormente”, sostuvo.

Al respecto, la docente e investigadora cuestionó el hecho de que la industria presente a los dispositivos para vapear como elementos casi inocuos o que generan menos daños que el cigarrillo convencional, lo que a su juicio —y a la luz de la evidencia disponible—, es algo más que discutible.

“En Chile, recién hace un año que los vapeadores, cigarrillos electrónicos, calentadores y dispositivos similares que se venden en el comercio y que emplean soluciones con o sin nicotina quedaron sujetos a la Ley 20.660. Por lo tanto, tienen las mismas restricciones que cualquier cigarrillo convencional, porque la verdad es que más que decir que no hacen daño lo cierto es que desconocemos por lo general qué sustancias contiene el vapor aromatizado que generan y, en definitiva, cuál va a ser su impacto a futuro en la salud de las personas que los fuman y de las que están alrededor de ellas”, comentó María Ignacia Grossi.

Preocupación global

Según explicó a su vez el profesor Daniel Ponce, kinesiólogo diplomado en Rehabilitación Cardiovascular y magíster en Ciencias con mención en Radicales Libres en Biomedicina, la masificación del cigarrillo electrónico ha derivado en brotes de lesiones pulmonares asociados a este tipo de dispositivo a nivel global.

Como ejemplo de esto indicó que la red de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ha señalado que es esperable que en la próxima década, entre el 94 y 97 por ciento de las personas afectadas por síndromes respiratorios o neumonías lipídicas registren en sus respectivas anamnesis el haber vapeado.

De hecho, en base a estadísticas de 2020, en ese país se registran anualmente unos tres mil casos y setenta muertes atribuibles a Evali, fenómeno que genera preocupación entre los especialistas, dadas las proyecciones al alza de esas cifras.

“En Chile no estamos lejos de eso, si consideramos el aumento del uso de estos dispositivos en jóvenes menores de 25 años, y sobre todo entre escolares, ya sea por gusto o por presión social. Por lo tanto, es un tema que se está generando, que se está agrandando muchísimo en nuestra población y al que, como tal, tenemos que comenzar a ponerle mucho ojo”, dijo.

Infecciones y daño celular

Ponce afirmó que hoy existe consenso en cuanto a que la lesión pulmonar de curso agudo asociada al hábito de vapear tiene su origen en los componente que contienen los aerosoles que se inhala a través de los cigarrillos electrónicos. Entre ellos mencionó de manera particular al acetato de vitamina E, aditivo oleoso que al ser inhalado se adhiere a los pulmones.

“Esta sustancia se ha encontrado en la mayoría de las personas que a la fecha han sido diagnosticadas con Evali y su efecto es que aumenta la probabilidad de colapso pulmonar. También se han encontrado en algunos cartuchos para vapeo —que no siempre cuentan con una rotulación clara o adecuada— sustancias saborizantes que generan irritación de la vía aérea, daño celular y suprimen la función de los macrófagos y neutrófilos, agentes que eliminan patógenos del cuerpo humano como parte del burst oxidativo, mecanismo de defensa crucial del sistema inmunitario para destruir a los microorganismos invasores y que al debilitarse favorece el surgimiento de las infecciones”, explicó.

Otro componente muy peligroso es el propilenglicol, que genera daño citotóxico con muerte celular directa y que también es un componente carcinogénico. También se han hallado metales pesados que generan estrés oxidativo e irritación del epitelio pulmonar, pudiendo incluso llevar a cuadros de bronquiolitis e hipersecreción bronquial.

Actualmente, un equipo de profesionales del Centro de Investigación de Biomédica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso analiza otros componentes específicos que contienen los cartuchos para dispositivos de vapeo que se comercializan a nivel nacional y local.

“Estas evaluaciones ya arrojan de manera preliminar que a nivel de células epiteliales respiratorias ciertos químicos generan un incremento de la especie reactiva de oxígeno, lo que favorece la adhesión del neumococo, una bacteria muy común que se aloja en la nariz y la garganta de las personas. Por lo tanto, vapear estaría promoviendo la generación de neumonías”, aseguró el kinesiólogo.

Efecto agudo

En esa misma línea, Daniel Ponce aseveró que ya son varios los estudios internacionales que dan cuenta de que los usuarios de cigarrillos electrónicos, al cabo de apenas uno o dos meses de vapear, presentan un incremento considerable de sustancias proinflamatorias en su cuerpo y mayor riesgo de padecer neumonía.

“Por consiguiente, a diferencia de lo que pasa cuando se fuma tabaco, en que los cambios y la inmunosupresión se dan en un período de tiempo más prolongado, en el vapeo parece ser que los daños surgen en forma igual de silenciosa pero más aguda, mucho más rápido, condición que presenta una de cada tres personas diagnosticadas con Evali.

Además, se han hallado consolidaciones pulmonares, es decir nódulos centrolobulillares, en el 17 por ciento de los afectados; opacidades de vidrio esmerilado en el 46 por ciento, e incluso derrame pleural, en el siete por ciento. Por lo tanto, podemos observar que en general inhalar aerosoles de esta forma estaría promoviendo tanto alteraciones bronquiales, alteraciones alveolares, intersticiales y también pleurales, por lo que —en términos simples— no hay parte del pulmón que se esté salvando cuando se vapea”, concluyó el docente e investigador de la Escuela de Kinesiología de la UV.

Nota: Gonzalo Battocchio