
Académico UV compitió con campeones mundiales y logró podio en torneo internacional en Miami
Daniel Díaz Santis, de la Facultad de Odontología, obtuvo el tercer lugar en combate, categoría cinturón negro peso pesado, en el Pan American Internationals de Miami, uno de los torneos abiertos de artes marciales más importantes del mundo.
La precisión, la disciplina y la capacidad de mantener la calma bajo presión son habilidades esenciales tanto en la odontología como en las artes marciales. Para Daniel Díaz Santis, cirujano dentista, académico de las cátedras de Operatoria y de Salud Pública de la Escuela de Odontología de la Universidad de Valparaíso, y cinturón negro de Karate Kenpo, ambas dimensiones se complementan de manera natural en su vida. Esa combinación lo llevó recientemente a alcanzar el tercer lugar en Combate Point Sparring, categoría Black Belt Heavyweight, en el Pan American Internationals de Miami, Estados Unidos, considerado uno de los torneos abiertos de artes marciales más importantes del mundo.
El certamen, realizado en el Hotel Double Tree By Hilton y Centro de Convenciones del Aeropuerto de Miami, reunió a competidores de más de diez países en modalidades como combate, formas, rompimientos y lucha de amarres, entre otras. En ese escenario internacional, Díaz debutó en competencias de alta exigencia enfrentando a exponentes de élite mundial.
“Estamos hablando de las grandes ligas de la disciplina. De hecho, me tocó pelear con el campeón mundial, quien finalmente me eliminó. Por eso obtuve el tercer lugar del podio en la especialidad Combate”, explicó el académico.
Daniel Díaz participó en las categorías de Formas y Combate, dos de las modalidades más representativas de las artes marciales competitivas. Según explicó, en Formas —también conocida como Kata o Formas Kenpo— obtuvo el sexto lugar, categoría Black Belt, destacando en una disciplina que evalúa la precisión técnica, la coordinación, la fluidez y la correcta ejecución de secuencias de movimientos. En tanto, la categoría de Combate pone a prueba la estrategia, la velocidad y la capacidad de reacción de los competidores en enfrentamientos directos y reglamentados de puños y patadas sobre el tatami.
“El Kenpo Karate es una disciplina de artes marciales orientada principalmente a la defensa personal. En nuestra academia, trabajamos técnicas enfocadas en situaciones reales, combinando velocidad, estrategia y control. Dentro de esa práctica también desarrollamos una rama deportiva de combate, conocida como Point Sparring, que tiene similitudes con el kickboxing, pero bajo un reglamento específico y con equipamiento de protección”, explicó Daniel Díaz.
Veinte años de disciplina
Daniel Díaz comenzó a practicar artes marciales en 2006, cuando tenía apenas diez años. Mientras avanzaba en su formación deportiva, también desarrolló su carrera académica en la Universidad de Valparaíso, donde estudió Odontología y actualmente ejerce como docente. A su juicio, las artes marciales han sido fundamentales en su desarrollo profesional y personal.
“En odontología trabajamos con protocolos muy estrictos y altos niveles de exigencia, y el karate me ha entregado herramientas como la disciplina, la templanza y la capacidad de enfrentar la frustración. Recuerdo que en pregrado situaciones tan cotidianas como que un paciente no asistiera a la atención podría significar reprobar la asignatura, sin embargo, el arte marcial me enseñó a mantener la calma, seguir trabajando y entender que los objetivos se alcanzan con constancia y perseverancia”, afirmó el profesor.
El académico agregó que la práctica sostenida del Kenpo Karate durante dos décadas también ha influido en su manera de entender la vida y la enseñanza: “El arte marcial no busca resultados inmediatos; se transforma en una filosofía de vida que se refleja en el trabajo, en la relación con la familia, con los amigos y en la forma en que uno se comporta cotidianamente”, sostuvo.
Respecto de su rol docente en la Escuela de Odontología de la Universidad de Valparaíso, Díaz señaló: “Las artes marciales han influido profundamente en mi forma de enseñar. Me han entregado herramientas de organización, disciplina y respeto, no solo hacia los superiores, sino también hacia los alumnos. En la docencia ocurre exactamente lo mismo: no se puede exigir respeto si uno no enseña desde el ejemplo, la cercanía y el compromiso”.
El académico añadió que uno de los aspectos que más valora de la enseñanza es el aprendizaje mutuo que se genera con los estudiantes: “Por eso me gusta tanto hacer clases y también haber abierto mi propia escuela de Kenpo Karate. Siento que aprendo constantemente de los alumnos. Muchas veces ellos hacen preguntas que me desafían a seguir investigando y actualizándome, y eso finalmente enriquece tanto la enseñanza como el aprendizaje”, afirmó.
Cabe señalar que Daniel Díaz abrió recientemente su propia escuela de Kenpo Karate, ubicada en el pasaje Nieto de Viña del Mar. Esta se convierte en la tercera sede de la disciplina en la región —las otras dos funcionan en Quilpué—, a las que se suman cerca de cinco escuelas en Santiago.
Alta exigencia
Por otra parte, compatibilizar la exigencia deportiva con la labor académica no ha sido sencillo. El profesor explicó que para llegar al campeonato de la mejor manera tuvo que entrenar cuatro días por semana, con jornadas de hasta dos horas diarias, además de dirigir su academia en la Ciudad Jardín.
“Hay que tener mucha organización del tiempo. Se pasa poco en la casa”, advirtió.
Asimismo, el viaje y la participación en el Pan American Internationals fueron financiados completamente por el propio académico, situación que —sostuvo— limita la presencia de más deportistas chilenos en competencias internacionales.
“Muchas y muchos jóvenes tenían el nivel para ir, pero no pudieron por dinero. Da pena, porque en Chile hay mucho talento para las artes marciales”, afirmó.
En el torneo participaron cerca de dos mil competidores y Chile estuvo representado solo por tres adultos y cuatro niños. Díaz logró instalarse entre los mejores exponentes de la competencia en la modalidad de Combate, enfrentando a deportistas con experiencia permanente en circuitos internacionales: “Ellos, en Estados Unidos, tienen campeonatos todas las semanas, como la ATP en el tenis, con rankings internacionales. Para nosotros esto también sirve para medir cuánto nos falta y cuánto podemos seguir creciendo”, señaló.
Finalmente, el académico relevó: “En lo deportivo fue una experiencia increíble. Más allá del resultado, estar en un torneo de ese nivel permite dimensionar todo el trabajo y la constancia que hay detrás de veinte años de entrenamiento. También fue muy motivante competir con los mejores del mundo y representar a Chile en un escenario internacional tan exigente. Eso demuestra que con disciplina y perseverancia, se puede llegar muy lejos”.


Nota: Pamela Simonetti




