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Escuela de Líderes UV impulsa huertos comunitarios en centro de apoyo a la salud mental y demencia

18 mayo 2026

Con clases online y una jornada práctica en terreno, estudiantes, docentes, representantes de organizaciones comunitarias, vecinos y vecinas del sector participaron en el módulo “Huertos comunitarios”, impulsado por la Escuela de Líderes en Salud y Educación para el Desarrollo Sostenible de la Región de Valparaíso, que encabeza la Facultad de Farmacia UV.

Cajoneras de cultivo, almácigos, herramientas, sustratos y trabajo colaborativo marcaron una nueva jornada de vinculación con el medio impulsada por la Universidad de Valparaíso. Cerca de veinticinco personas participaron en el módulo “Huertos comunitarios”, desarrollado en el Centro Comunitario para la Educación en Salud y Apoyo a la Demencia de San Roque, dependiente de la Facultad de Medicina, donde implementaron cultivos de hortalizas en un espacio concebido para fortalecer el bienestar, la sostenibilidad y el aprendizaje comunitario.

La actividad forma parte de la Escuela de Líderes en Salud y Educación para el Desarrollo Sostenible de la Región de Valparaíso, iniciativa triestamental de la Facultad de Farmacia que reúne a estudiantes, académicos, académicas, funcionarios, representantes de organizaciones sociales, vecinos y vecinas de la comunidad, en torno a experiencias de formación con impacto territorial. El programa se encuentra vinculado al proyecto UVA 2495 y cuenta con apoyo de la Subsecretaría de Educación Superior, con el propósito de promover el desarrollo sostenible y fortalecer la vinculación con el medio.

El módulo contempló dos clases online previas y una jornada práctica en terreno, donde el equipo de la Facultad de Farmacia trasladó materiales, insumos y equipamiento para implementar las huertas junto a la comunidad. La actividad fue coordinada por la académica de la Escuela de Nutrición y Dietética, doctora María Carolina Henríquez, quien destacó el valor formativo y social de la experiencia.

“Hoy estamos en el módulo práctico de implementación de las huertas comunitarias, que forma parte de la Escuela de Líderes para la Educación en Salud. Acá están participando estudiantes de la Facultad y personas provenientes de distintos espacios comunitarios, como los Cecosf (Centro Comunitario de Salud Familiar) de Santa Julia y Las Cañas. Esta experiencia surge además de una asociación virtuosa entre las Facultades de Farmacia y de Medicina”, explicó.

La académica subrayó que el desarrollo de huertos comunitarios genera múltiples beneficios en salud y convivencia social: “Estas iniciativas promueven el consumo de frutas y verduras, fomentan el contacto con espacios al aire libre, ayudan a disminuir el estrés y contribuyen al bienestar y la salud mental. Además, fortalecen la cohesión comunitaria, porque las y los participantes se involucran activamente en el diseño, la implementación y el cuidado de los cultivos”, sostuvo.

Durante la jornada, las y los participantes trabajaron en la preparación de las cajoneras y del sustrato que permitirá el crecimiento de las verduras, como betarragas, cebollines, lechugas, acelgas y rabanitos.

“Las personas aprendieron cómo implementar las huertas desde cero y cómo establecer cultivos principalmente de hortalizas. La idea es que esta experiencia pueda replicarse tanto en espacios comunitarios como en los hogares”, agregó la doctora Henríquez.

La actividad también tuvo un componente formativo relevante para estudiantes de Nutrición y Dietética que participaron como monitores. Según explicó la coordinadora, el trabajo en terreno permite desarrollar habilidades de comunicación, empatía y vinculación efectiva con el territorio.

“Esto no solamente significa establecer una huerta. También permite que los estudiantes fortalezcan habilidades blandas y comprendan la importancia del trabajo interdisciplinario y comunitario. Finalmente, eso impacta en la formación profesional que tendrán a futuro”, señaló.

Uno de los aspectos destacados de la iniciativa fue el diseño colaborativo de los espacios de cultivo. “Los huertos deben construirse junto con la comunidad para que las personas se sientan parte del proceso y se apropien de este espacio”, afirmó la académica.

El Centro Comunitario para la Educación en Salud y Apoyo a la Demencia de San Roque es un espacio de vinculación con el medio que desde 2010 desarrolla acciones orientadas al bienestar comunitario y al acompañamiento de personas mayores.

Fernando Leiva, terapeuta ocupacional y director del Centro, relevó el valor terapéutico y emocional de este tipo de actividades: “Las personas necesitan estos espacios. Para ellos, más allá de venir a plantar, aquí también existe un componente terapéutico, un trabajo a nivel cognitivo, porque les permite desarrollar rutinas, asumir tareas, fortalecer vínculos y sobre todo sentirse útiles, sentirse dignos y valorados. En ese sentido la experiencia ha sido muy positiva y de absoluta ganancia”, expresó.

El director también enfatizó la importancia del trabajo interfacultades: “Es fundamental que este tipo de iniciativas, que cuentan con el apoyo de los decanatos de ambas Facultades y además de la unidad de Vinculación con el Medio de rectoría, continúe y se proyecte en el tiempo. Su valor radica, más allá de generar conocimiento, también en la capacidad de construir vínculos con la identidad y el territorio”. Y acotó: “Es fundamental que la universidad avance hacia experiencias donde distintas disciplinas se vinculen con el territorio desde una lógica de colaboración. Aquí todos ganamos: la comunidad, los estudiantes y la academia”, afirmó.

Por su parte, Lesly Figueroa, ingeniera agrónoma y estudiante de Nutrición y Dietética, destacó la relación entre alimentación saludable y producción de alimentos.

“Consideramos muy relevante la conexión entre la agronomía y la nutrición, sobre todo en iniciativas como esta, porque la alimentación no puede entenderse de manera aislada del origen de los alimentos y de cómo se producen. Generar espacios de cultivo comunitario no solo promueve hábitos de alimentación saludable, sino que también aporta bienestar y fortalece el vínculo de las personas con los alimentos que consumen”, señaló la agrónoma, y agregó que “los entornos alimentarios son fundamentales durante todo el ciclo vital, y eso comienza precisamente con el cultivo. Comprender cómo se producen los alimentos permite valorar sus propiedades nutricionales y el impacto positivo que tienen en nuestra salud. Este tipo de actividades demuestra que es posible crear espacios comunitarios donde las personas puedan cultivar, conocer el origen de sus alimentos y beneficiarse de todo lo que aportan a su bienestar”.

La positiva recepción de la iniciativa quedó reflejada en los testimonios de quienes participaron en la jornada. Es el caso de Eloísa Casanova, usuaria del Cecosf Santa Julia, quien valoró el ambiente de aprendizaje y acogida generado durante el módulo.

“Ha sido una experiencia muy bonita y genial, porque además de aprender sobre las plantas, el riego y los ciclos de cultivo —temas que muchas veces uno desconoce— también he podido compartir con muchas personas y sentirme parte de una comunidad”, comentó. Asimismo, añadió: “Yo soy una persona bastante reservada, pero acá me encontré con personas muy amables, acogedoras y preocupadas por los demás. Ojalá que la Universidad siga gestionando más actividades como esta, porque de verdad ha sido una experiencia muy entretenida y muy bonita”, concluyó.

Nota: Pamela Simonetti / Fotos: Denis Isla / Video: Felipe Olguín