
Los desafíos de la Kinesiología: mejorar la formación profesional y avanzar en el reconocimiento de especialidades
Actual escenario de la disciplina fue analizado por Jorge Molina Blamey, presidente de Denake, durante un conversatorio que esa unidad académica de la UV organizó para conmemorar un nuevo aniversario del Día Nacional de la Kinesiología.
En Chile, en la actualidad, hay unos 40 mil kinesiólogos y kinesiólogas ejerciendo la profesión. De ellos, solo mil han cursado y aprobado una de las diez especialidades que certifica la Asociación Nacional de Acreditación de Especialidades en Kinesiología (Denake), las que, en todo caso, hasta hoy no son reconocidas oficialmente por el Ministerio de Salud (Minsal).
Este singular escenario, que comparte la mayoría de las disciplinas del ámbito sanitario en nuestro país, fue analizado por Jorge Molina Blamey, presidente de esa agrupación, durante un conversatorio que sostuvo con estudiantes y docentes de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso.
El encuentro tuvo lugar en el Campus Reñaca, sede de la Facultad de Medicina de la UV, y se realizó en el marco de las actividades que esa unidad académica organizó este año para conmemorar un nuevo aniversario del Día Nacional de la Kinesiología.
En la ocasión, Molina —quien fue presentado por la profesora Pamela Soto— inició su intervención reiterando que a partir de la promulgación por parte del Minsal del Reglamento de Especialidades Médicas y Odontológicas, en noviembre de 2008, para la profesión a la que pertenece surgió el gran objetivo de lograr el reconocimiento de sus propias especialidades y especialistas, según los parámetros que establece dicha normativa, propendiendo con ello a su mayor posicionamiento técnico y social, mayor respaldo y transparencia para la población, así como al resguardo de sus saberes particulares.
Con la creación del Denake, cinco años después, ese objetivo se transformó en un desafío doble, que su presidente definió como trascendental para el futuro de la kinesiología.
“Necesitamos, punto uno, estar en el Código Sanitario. Hemos hecho el trabajo junto al Colegio de Kinesiólogos para tener una definición que nos quede cómoda. En tal sentido, nuestra propuesta dice que nuestro foco de acción es el movimiento y la función. Por lo tanto, cualquier requerimiento que tenga un paciente en cuanto a movimiento y función, el responsable de verlo debe ser el kinesiólogo. Eso la ley lo va a decir cuando estemos en el Código Sanitario. Y punto dos, la obligación de mejorar el nivel de la formación que hoy se imparte a los kinesiólogos y kinesiólogas”, afirmó.
Fortalecer la formación
En cuanto a al segundo desafío que planteó, Jorge Molina argumentó que la primera tarea a acometer para superarlo consiste en equilibrar el nivel de la instrucción académica que entregan las distintas universidades chilenas que imparten la carrera de kinesiología. Al respecto, sostuvo que —como asociación— también han trabajado en una propuesta, la que en lo medular apunta a elevar la formación en las áreas que distinguen a la profesión.
“En cuanto a la formación de especialidad, hemos hecho un trabajo muy en sintonía con las propuestas internacionales, muy en sintonía con las propuestas latinoamericanas y muy en sintonía con cómo la disciplina sanitaria más antigua de nuestro país, medicina, ha coincidido con las propuestas legales que están vigentes en Chile. Entonces, creo que vamos con el camino correcto. Todavía hay harto que hacer, pero me parece que de las diez especialidades kinesiológicas que tenemos reconocidas en el Denake, para que lleguen en un futuro a ser todas reconocidas por el Ministerio de Salud el camino no es tan largo, porque a nuestro juicio hemos cumplido ya lo que la legislación pide”, aseguró Molina.
Ser protagonistas
Diez son las especialidades en kinesiología reconocidas por Denake: cardiovascular; del deporte; en cirugía plástica, quemados y dermatofuncional; en geriatría y gerontología; intensiva; musculoesquelética; pelviperineal; respiratoria; en neurokinesiología, y en oncología.
Según explicó el presidente de la Asociación Nacional de Acreditación de Especialidades en Kinesiología, la primera en ser reconocida por el Minsal debiera ser la especialidad de intensiva.
“Una vez que seamos incluidos en el Código Sanitario, seguramente esa especialidad será la primera, porque cumple con todo. Y probablemente después vendrán respiratoria (en el área cardiorrespiratoria) y musculoesquelética. Luego, tal vez, en oncología”, adelantó.
Para Molina, la expectativa apunta a que la primera pueda ser reconocida este año, y las otras tres de aquí a 2030.
“Tenemos la esperanza de que intensiva abra el camino antes de que concluya 2026. Esa es la aspiración. Por eso es que vamos a presentar la solicitud de reconocimiento, este miércoles 6 de mayo, que justo coincide con el día del kinesiólogo. En ese sentido, el mensaje de aniversario que deseamos enviar es, primero, a los kinesiólogos y kinesiólogas de Chile, para que sean protagonistas del desarrollo de la disciplina, en particular en el ámbito de especialidades. Y en segundo lugar, a las universidades, para que también asuman un rol destacado en esta materia, a tener en su bitácora la creación de algún programa universitario de especialidad en el horizonte”, concluyó el máximo representante del Denake.
Recoger el guante
Los planteamientos formulados por Jorge Molina durante el conversatorio fueron valorados de gran manera por el director de la Escuela de Kinesiología de la Universidad de Valparaíso, Leopoldo Galindo.
La autoridad académica dijo que el plantel que encabeza ha asumido los desafíos y la intención de avanzar con fuerza en la dirección señalada por Denake.
“Con total seguridad, puedo afirmar que nosotros estamos con el espíritu de llegar a ser una fuente de especialización de la kinesiología en Chile. Sabemos que tenemos una potencia en este momento, que es el área respiratoria, la que —como se ha mencionado— seguramente deberá evolucionar como cardiorrespiratoria. También tenemos en nuestro claustro a una especialista en pisos pélvicos. Entonces, creemos que es factible pensar en avanzar en la creación de una o dos especialidades de aquí a unos años. Probablemente, en 2029 podamos tener algo concreto”, comento Galindo.

Nota: Gonzalo Battocchio




