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Académico UV expuso en ACADES 2026, el encuentro del agua más importante de la industria

26 marzo 2026

El doctor Humberto Díaz, investigador de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, abordó los desafíos ambientales de la desalación ante actores del sector hídrico, relevando la necesidad de fortalecer los programas de monitoreo con base científica.

El biólogo marino Humberto Díaz, académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, fue convocado como expositor en uno de los encuentros más relevantes del sector hídrico nacional, donde planteó ante autoridades ministeriales, ejecutivos de grandes empresas y expertos internacionales que la vigilancia ambiental de las plantas desalinizadoras debe dejar de verse como un trámite y convertirse en una herramienta científica real.

El evento realizado los días 17,18 y 19 de marzo, reunió en un mismo espacio al ministro de Obras Públicas, Martín Arrau; el presidente ejecutivo de Codelco, Máximo Pacheco; ejecutivos de BHP, Glencore y Antofagasta Minerals; representantes del Banco Mundial, el BID y la IFC, y expertos internacionales provenientes de España, Israel, Australia y Japón.

Desafíos y soluciones

El Congreso ACADES 2026 buscó abordar los desafíos para impulsar nuevas soluciones como la desalación y el reúso de aguas residuales, para avanzar hacia un Chile más resiliente que garantice la seguridad hídrica.

En su intervención, enmarcada en la temática de Desalación y Medio Ambiente, el académico UV presentó la conferencia titulada “Diseño de monitoreos marinos para desalinizadoras: criterios y buenas prácticas para Programas de Vigilancia Ambiental (PVA)”.

Para el doctor Díaz, haber sido convocado en ese contexto tiene un valor que trasciende lo personal:  "Haber sido convocado como expositor al Congreso ACADES 2026 representa, en primer lugar, un reconocimiento explícito al rol que cumple la academia —y en particular la Universidad de Valparaíso— en la generación de conocimiento aplicado a desafíos estratégicos del país, como es la seguridad hídrica en un contexto de cambio climático. Desde la perspectiva de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, participar en un espacio de esta envergadura implica posicionar la investigación científica no solo como un insumo teórico, sino como un soporte técnico concreto para la toma de decisiones en proyectos de desalación. En ese sentido, el congreso reunió a actores clave —sector público, industria y comunidad científica— lo que permite validar, contrastar y transferir metodologías bajo estándares internacionales ".

Y agregó: “En lo personal y profesional, haber expuesto sobre diseño de monitoreos marinos para desalinizadoras y criterios de buenas prácticas para Programas de Vigilancia Ambiental significó contribuir a elevar el estándar técnico con el cual se evalúan y gestionan los impactos en ecosistemas marinos. Esto es particularmente relevante en Chile, donde la expansión de la desalación exige marcos de monitoreo robustos, comparables y científicamente defendibles ante procesos regulatorios cada vez más exigentes”. Además, subrayó que “esta participación reafirma el compromiso de la academia con una mirada interdisciplinaria, rigurosa y basada en evidencia, orientada no solo a describir impactos, sino a anticiparlos, gestionarlos y reducir su incertidumbre. En ese sentido, más que una instancia de difusión, el congreso se transforma en un espacio de incidencia técnica real en el desarrollo sostenible del país”.

El académico explicó que el mensaje principal de su clase magistral fue que los PVA no deben entenderse como un requisito administrativo, sino como una herramienta científica clave para reducir incertidumbre, validar predicciones y sustentar la gestión ambiental de estos proyectos.

“Enfaticé que un monitoreo bien diseñado debe estar directamente vinculado a los procesos oceanográficos y ecológicos que controlan la dispersión de la salmuera y la respuesta de los ecosistemas, incorporando diseños experimentales robustos —como enfoques BACI— que permitan distinguir impactos reales de la variabilidad natural. Asimismo, destaqué la necesidad de avanzar hacia estándares técnicos comparables y trazables, que fortalezcan la evaluación ambiental y permitan una gestión más consistente y basada en evidencia”.

Las brechas

Más allá de los avances técnicos alcanzados, el investigador fue directo al identificar las brechas que persisten entre lo que la ciencia ya sabe y lo que la industria está efectivamente incorporando en sus proyectos.

“Desde la evidencia científica disponible hoy, las principales brechas no radican tanto en la falta de conocimiento, sino en su nivel de incorporación efectiva en el diseño y operación de los proyectos. Si bien la ciencia ha avanzado significativamente en comprender los procesos de dilución y dispersión de salmuera, en la práctica estos conocimientos no siempre se traducen en monitoreos ni en criterios de evaluación suficientemente robustos. Una primera brecha relevante es la desconexión entre modelación y monitoreo. Con frecuencia, los modelos de dispersión se desarrollan para efectos de evaluación, pero luego no se diseñan programas de vigilancia que permitan validarlos en terreno, perdiendo una importante oportunidad de aprendizaje y ajuste adaptativo. En segundo lugar, persiste una debilidad en los diseños experimentales, donde muchas líneas de base y seguimientos carecen de estructuras tipo BACI o BACIPS, lo que limita la capacidad de atribuir efectos de manera concluyente. Asimismo, se observa una brecha en la estandarización de criterios técnicos, particularmente en la definición y evaluación de zonas de mezcla y umbrales de cambio aceptable de salinidad y en la selección de variables realmente sensibles desde el punto de vista ecológico”.

En ese escenario, el académico concluyó que “el desafío no es generar más conocimiento, sino cerrar la brecha entre ciencia y aplicación, avanzando hacia proyectos donde el monitoreo no solo cumpla, sino que efectivamente permita aprender, corregir y optimizar el desempeño ambiental en el tiempo”.

Cabe destacar que la UV no estuvo representada solo por el doctor Díaz en el Congreso ACADES 2026: el académico Patricio Winckler, de la Escuela de Ingeniería Oceánica e investigador de CIGIDEN, también fue convocado como expositor, lo que viene a reforzar el posicionamiento de la Universidad de Valparaíso como referente técnico en el debate nacional sobre el agua y los ecosistemas marinos.

Nota: Pamela Simonetti